El IAPH, epicentro de la protección cultural andaluza bajo el impulso de la Junta de Andalucía
En Sevilla, los talleres del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) se convirtieron en escenario de un discurso en el que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, quiso proyectar la magnitud del compromiso institucional con la defensa de la cultura. Acompañado por la consejera Patricia del Pozo, subrayó que este centro constituye “una referencia nacional y mundial, un centro científico de excelencia y un instrumento imprescindible para el conocimiento, la conservación y difusión del arte, la historia y la cultura andaluza”.
Lejos de limitarse a una mera visita institucional, Moreno puso en perspectiva la historia de este organismo, creado hace treinta y cinco años, al que definió como “custodio del patrimonio andaluz”, subrayando su papel en ámbitos tan dispares como la documentación, la formación o la restauración. Dentro de estas competencias, destacó la especial relevancia de la recuperación de imágenes sagradas, asegurando que “entre sus facetas sobresale la restauración de Cristos y Vírgenes con resultados exitosos”.
La institución no solo se asienta en la excelencia técnica, sino también en el factor humano: más de un centenar de profesionales, de los cuales un 60% son investigadoras, trabajan de manera transversal en la creación de metodologías innovadoras. Según Moreno, “estamos hablando de excelentes profesionales de distintas disciplinas dedicados a investigar, documentar, intervenir, enseñar y difundir nuestro patrimonio cultural en su más amplio sentido”.
El presidente no olvidó cuantificar el esfuerzo económico realizado: en los últimos seis años, más de 71 millones de euros han sido destinados a la conservación y restauración del patrimonio cultural andaluz, una cifra que evidencia la apuesta sostenida del Ejecutivo autonómico. Esa inversión se ha traducido, entre otros reconocimientos, en la mención especial de los Premios Hispania Nostra por la restauración de los Efebos de Pedro Abad, esculturas romanas de bronce que fueron objeto de una delicada intervención.
Más allá de estas actuaciones emblemáticas, Moreno detalló otros frentes abiertos: la arqueología subacuática desde el centro del IAPH en Cádiz, la actualización permanente de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía, el estudio del patrimonio inmaterial y programas formativos de gran actualidad, como los vinculados a la Inteligencia Artificial. La amplitud del catálogo de intervenciones resulta igualmente significativa, abarcando desde esculturas de Montañés y Juan de Mesa hasta lienzos de Murillo y Valdés Leal, pasando por piezas icónicas como el Giraldillo o la bandera de Andalucía de Blas Infante.
El futuro inmediato está marcado por un proyecto de gran envergadura: la restauración integral del Claustro de Legos del Monasterio de la Cartuja de Sevilla, sede principal del IAPH. Con una inversión superior a los tres millones de euros procedentes de los Fondos FEDER, se reactivará así la rehabilitación que se iniciara en vísperas de la Expo 92.
En su intervención final, Moreno quiso enmarcar la labor del IAPH en una estrategia cultural más amplia. Citó el Plan de Arte Sacro, concebido para garantizar la conservación de un legado devocional único, y la recuperación de las Reales Atarazanas de Sevilla, como ejemplos de una voluntad de gobierno que entiende el patrimonio no solo como un legado del pasado, sino como un motor de cultura, identidad y memoria colectiva para las generaciones venideras.





