Murillo y Buiza en el espectacular altar de cultos de la Hermandad del Rocío de Gines para la celebración de la Inmaculada Concepción

Este es el Altar de Cultos que ha sido erigido en honor a María Santísima del Rocío por parte del equipo de priostia de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Gines con motivo de la celebración del Triduo Glorioso extraordinario a la Inmaculada Concepción de la Virgen. 

Para ello, ante el retablo del altar mayor de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, se ha elevado un dosel compuesto por un lienzo pintado expresamente para este histórico momento. La obra está inspirada en el cuadro de la Inmaculada que ejecutara el maestro sevillano Bartolomé Esteban Murillo hacia 1678. Esta reproducción de cuatro metros, ha sido modificada para ajustarse a la silueta del Bendito Simpecado de Gines, que emerge rodeado de una corte de ángeles, putis y querubines que lo veneran dirigiendo hacia Él, piadosas miradas. 

Este lienzo, ha sido la fuente de inspiración para el resto de elementos que componen el altar. La bambalina superior, una antigua pieza de hojilla, corona el dosel de una forma ligera y vaporosa. Los arbotantes y la crestería de madera dorada, enmarcan la pintura y cierran el conjunto dotándolo de armonía.

El Simpecado se eleva sobre un basamento de nubes talladas en madera plateada de las cuales emergen los rostros de tres putis ejecutados por Francisco Buiza. 

La candelería, compuesta de cincuenta piezas con velas de cera pura de abeja, está distribuida sobre toda la superficie de la escalinata; y como las aguas de Moisés, se abren en dos para alumbrar todo lo anterior. Entre ellas, nuevos querubines de madera policromada portan lazos celestes y rojigualdas, salpicados graciosamente como jugando entre las mismas. 

El Santísimo, se encuentra ubicado en la parte central del altar en un Sagrario de plata sobredorada, siendo escoltado por dos candelabros de plata. 

Los hermosos centros florales que decoran, están compuestos por rosas, orquídeas, lilium longuiflorum, rosas pitiminí, claveles, astromelias, hojas de roble, flor de cera dorada y eucalipto. 

Rematan el aparato de cultos dos cajones a izquierda y derecha del cuerpo central sobre los cuales han sido ubicadas las imágenes de San José y San Joaquín, esposo y padre de Santa María la Virgen. Están tapizados con telas de damasco blanco y sobre ellas, dos tablillas muestran el escudo de la Hermandad sobre un diseño de líneas geométricas inspiradas en las del Bendito Simpecado. 

Este conjunto memorable ha sido elevado por la Hermandad del Rocío de Gines para mayor gloria de Dios y de su Bendita Madre, la Virgen del Rocío.

Fotografía | Alberto Parejo