Necesidad

Que la procesión del Corpus ya no es lo que era suena a tópico en medio de una sociedad que ha venido reduciendo su presencia ante la procesión más importante. De hecho es una tónica que se repite en otras ciudades. Ahí tienen el ejemplo de Málaga o Córdoba. Y así hasta un sinfín de ciudades donde, si nos centramos en Andalucía, quizá pueda salvarse, de las grandes ciudades, Granada.

A pesar de la proliferación de las procesiones eucarísticas, estas no consiguen arrancar. Y es que por más que se intente incentivar la asistencia del público no parece que este se eche a la calle como si fuera la procesión de una venerada imagen. El pasado fin de semana pudo verse cómo el Corpus de San Isidoro, del que ya hablé aquí hace un año, contó con una escasa presencia de público, mientras que los que más se sienten arropados por la gente durante el citado fin de semana, el de la Magdalena y el Corpus Chico de Triana, también notaron cómo hubo un menor número de fieles por las calles que en años anteriores.

Ante esta tesitura el único camino posible que queda es el de tomar medidas para revitalizar una cita ineludible de todos los creyentes. Se ha observado el crecimiento en la víspera tras la gestión del Ayuntamiento, mientras que el jueves no llega a haber el público que debiera estar presente ante el cuerpo de Cristo. Una de las procesiones eucarísticas que ha tomado cartas en el asunto ha sido la del Tiro de Línea. Cambiado su horario a la tarde-noche del domingo, ha contado con más público. ¿Podría ser esta una decisión que favoreciera la presencia de público en las calles? Imaginen por ejemplo el Corpus de San Isidoro en la noche del sábado anterior o del mismo domingo —aunque para ello habría que cambiar de itinerario para no pasar por la Alfalfa, que está convirtiéndose en una segunda parte de la Alameda de Hércules—.

Sin embargo, es difícil la introducción de cambios en una sociedad que cada vez apuesta por la permanencia de lo histórico —aunque esto tenga diez años de vida— en vez de acometer variaciones que puedan revelar la mejoría en una fiesta que fue la más notable durante siglos. Así por ejemplo, hoy en día algunos pondrían el grito en el cielo si se repitiese la procesión del Corpus por la tarde, como recuerdan los mayores, sin ser partícipes siquiera de que durante un año se ejecutase este cambio. Sorprende que hayamos tenido un Martes Santo al revés y que no se hayan introducido alteraciones en la procesión del Corpus, ¿no creen?