Con la mirada puesta en lo que está por llegar, en un año nuevo cargado de incertidumbre en todos los aspectos de nuestra vida, tenemos que ser muy conscientes de cada una de las decisiones que se tendrán que tomar. La desunión ha sido la sensación generalizada de todos tras el anuncio (esperado) de la suspensión de las procesiones en la que será la Semana Santa 2021.
De nuevo parece ser que caeremos en el centralismo sevillano y los seguiremos imitando en mucho de lo que proyecten, cuando ellos han demostrado de nuevo que no cuentan con nadie. Considero sin embargo, que ya que se ha vivido está situación se debe defender la idiosincrasia particular de cada Semana Santa en los diferentes actos que se puedan realizar en nuestros templos o donde se autorice.
Será sin duda alguna una Semana Santa vivida en el interior y no en las calles pero será Semana Santa. Así cada pueblo y cada ciudad deberá intentar celebrar todo lo que pueda cada una de sus tradiciones sin caer en el error de imitar y obedecer cada plan que venga de Sevilla.





