Con la venia, Opinión

“No es esto, no es esto” aunque se le parezca

El pasado domingo se celebraron en diversas localidades de Andalucía, no sólo Córdoba o Jerez, actos con imágenes en la calle. Rosarios de la Aurora, Veneraciones, que han contado con el preceptivo plácet del poder civil, y en los que se han extremado las medidas de seguridad pertinentes sanitariamente hablando. No entraremos aquí en el debate de si son necesarios, o si aportan o restan en el devenir cofrade; de lo que sí estamos seguros es de que no deben tomarse como ensayos para la futura Semana Santa; y ello por el simple motivo de que en octubre desconocemos, en un paisaje cambiante como pocos, cuál será la situación en primavera.

Las redes sociales y los medios informativos se han encargado de llevarnos a la inmensa mayoría, que no hemos podido estar presencialmente rezando a esas imágenes, el acceso restringido era una de las condiciones imprescindibles en el desarrollo de los eventos, las fotografías y videos de los diversos actos. Sabemos que una fotografía, o un video, no pueden usurpar las sensaciones que la propia presencia de los individuos en un lugar o acontecimiento generan; sin embargo, sirven como un gran instrumento de aproximación, que complementado con testimonios de personas que allí han estado nos ayudan a conocer de primera mano qué se “respiraba”.

Y es que fotos y videos translucían una amarga sensación de tristeza contenida; un sentimiento de “No es esto, no es esto” aunque se le parezca. El mundo cofrade es el de la religiosidad popular que mal puede casar con los “números clausus”, las invitaciones, o presuntos derechos adquiridos. Tenemos constancia de que se actúa según las adversidades de una pandemia destructora y devastadora, y de que no hay ninguna hoja de ruta direccional, quizás estemos ante lo que puede calificarse de “acción y error” en el día a día de la vida cofrade.

No podemos criticar a los que ponen sus ganas, su esfuerzo y su trabajo, para sacar adelante proyectos en estos tiempos desventurados; desde luego no sería justo juzgar sus intenciones en unos instantes en las que la bruma se hace omnipresente, se dice que la Cofradía sevillana del Gran Poder ha abierto un camino, sin embargo habría que preguntarse a dónde conduce el camino, y cuáles pudieran ser las consecuencias de transitarlo. ¿Estamos ante sucedáneos todo lo bienintencionados que se quiera? ¿Puede el streaming sustituir el calor humano? ¿Es la distancia social sinónimo de frialdad? ¿Algunas cofradías pueden confundir el tópico con la tradición?