Aquí estamos otro fin de semana más para dar la de cal y la de arena. Y ambas son muy sonadas esta semana. Pero mucho, mucho…
Incienso. Para la cofradía de la Misericordia. Impresionante la aportación destinada a su obra social. Tradicionalmente el aspecto social suele ser el más descuidado por parte de las hermandades. Pero que a nadie se le olvide: las hermandades nacieron para dar culto y para realizar las labores asistenciales que se les supone. Que cunda el ejemplo de la Misericordia que lo ha hecho francamente bien en el que ha sido su año.
Carbón. Muchas hermandades deberían plantearse seriamente hacer un buen casting para seleccionar a los miembros de las juntas de gobierno. Cada vez está más claro que hace falta sentido común por arrobas. Sentido común que muchos no tienen o que se empeñan en disimular. Por buscar innovaciones algunos que se las dan de artistas están cometiendo auténticas barrabasadas con sus imágenes Titulares. Luego los vestidores son los que pillan rasca, pero que a nadie se le olvide que, a fin de cuentas, los máximos responsables de cómo lucen las sagradas Imágenes son los miembros de las juntas de gobierno. Y vaya tela lo que se ha visto esta semana en la Trinidad… No se puede vestir así a una Virgen. Bueno, tristemente sí, han podido.





