Más explícito no se puede ser. El «epidemiólogo» director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, emitió hace pocos días una frase referida a la Semana Santa y el 8M, Día de la Mujer, eventos que tendrán lugar en escasos días, con la que quiso expresar su más clara «imparcialidad» en cuanto a las manifestaciones públicas en las calles en estos tiempos de pandemia.
«No es lo mismo estar debajo de un paso de Semana Santa, que pesa más de mil kilos, transportado por muchas personas que en una manifestación de 500 donde se pueden mantener las distancias», señalaba Simón en una rueda de prensa previa a la celebración del Día de la Mujer. Porque él lo vale. Porque para él claramente es defendible sacar miles de personas a la calle con el movimiento «Black Lives Matter» al igual que no lo es sacar 50 en una procesión o un traslado. ¿Acaso Simón ha presenciado alguna vez los desfiles procesionales en Andalucía?, ¿o solo conoce el modelo único masificado de la ciudad de Sevilla?
Sin duda ni se le pasará por la cabeza la diversidad de formas en las que las ciudades y pueblos de Andalucía pueden cargar un paso o un trono, así como, tampoco se habrá interesado en conocer como influye la Semana Santa social y económicamente en nuestra tierra. Con total seguridad, nótese la ironía, sabrá que no se juntarán más de 500 personas en las manifestaciones del 8M y que todas guardarán la distancia de seguridad y respetarán en todo momento el uso de la mascarilla. Ilusos…
Ayer tuve la oportunidad de poder conversar con una trabajadora de la hostelería que había escuchado las «hermosas» palabra de Fernando Simón en su rueda de prensa. La mujer solo podía expresar un atisbo de la vergüenza y el engaño que sentía por parte de este personaje que se dedica a mentir, a reírse de la situación y a jugar a los gráficos sin importarle el perjuicio o beneficio que pueda tener un evento de estas características en un ámbito tan castigado como el de la hostelería.
No puede garantizar la seguridad ni del 8M ni de la Semana Santa lo que lleva a pensar en que la evidente pérdida del sentido común en la sociedad en la que vivimos. Una sociedad dominada por unos pocos cuyo único objetivo es domesticar a las personas que no piensan como ellos con el objetivos de atraerlas al «lado luminoso de la fuerza», en un afamado símil de ciencia ficción.





