La Junta de Gobierno de la Hermandad de la Vera Cruz de Córdoba ha anunciado que gracias a la generosidad de José María Horrillo López del Rey, hermanode la Archicofradía , su Lignum Crucis se ha visto enriquecido por un rostrillo.
La pieza en cuestión, realizada en decoración floral ha sido realizada con 62 gramos de oro y baño de oro de 24 kilates. En ella, se entallan 140 diamantes talla brillante de 2’37K y se engastan: 1 pareja de Turmalina (Verdelita) talla trillón 0’74K, 1 pareja de Turmalina (Rubelita) talla pera 3’17K, 1 pareja de Tanzanita talla oval 4’67K, 1 pareja de Aguamarina talla pera 3’03K y 1 pareja de Esmeraldas talla oval 2’33K. La obra ha sido realizada por el joyero artesano cordobés Francisco de Vicente.
El 28 de octubre, fecha que pasará a la historia de la cofradía, tuvo lugar la cesión de un Lignum Crucis por parte de la Fundación Marqués de Vivanco y de su presidente don José María Horrillo López del Rey, haciendo realidad uno de los deseos que siempre albergaron los hermanos de la corporación del Campo de la Verdad.
En presencia de Monseñor Demetrio Fernández, el Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías y Consiliario de la Hermandad don Pedro Soldado, la Hermana Mayor acompañada de su Junta de Gobierno y los Hermanos Mayores de esta Archicofradía «a lo largo de su corta pero intensa historia reciente» el Marqués de Vivanco realizó la entrega simbólica de la reliquia. tras exponer las diferentes actividades sociales y caritativas de la Fundación que preside y su «deseo de que la Santa Reliquia de la Cruz de Cristo que pertenece a su familia desde hace varios siglos».
A través de un comunicado difundido a través de sus medios oficiales de información, la hermandad describió pormenorizadamente que se trata de una «reliquia del Lignum Crucis, colocada en cristal de roca y custodia de plata, que fue donada por S.S el Papa Clemente VIII a S.M. Católica el Rey Felipe III en el año 1.598, con motivo de su ascenso al trono. Regalada posteriormente por el Rey a don Bartolomé Ortiz de Vivanco en 1.605, en agradecimiento a los grandes servicios prestados a la Monarquía Hispánica por él y su familia a lo largo de los siglos, con lealtad y fidelidad. La Santa Reliquia ha permanecido en la familia durante generaciones, siendo venerada en la Capilla privada del Palacio-Abadía del lugar de Vivanco de Mena, sede del Abad Laico titular del Señorío y posteriormente del Marquesado de Vivanco».








