Córdoba, Portada

El obispo de Córdoba bendice en Santa Marina la nueva corona de la Virgen de la Alegría

Este sábado, una abarrotada parroquia de Santa Marina de Córdoba ha acogido la bendición e imposición de la nueva corona de María Santísima Reina de Nuestra Alegría. El Obispo de Córdoba, Demetrio Fernández González, ha sido el encargado de bebdecir la presea y ha presidido una emotiva ceremonia en la que ha intervenido musicalmente el Conjunto de Cámara del Cabildo Catedral de Córdoba.

El obispo ha dedicado su homilía ha recordar la condición Inmaculada de la Santísima Virgen, a la preparación para todo el año litúrgico que supone el tiempo de Adviento en el que nos hallamos inmersos y las hermosísimas advocaciones de la hermandad de Santa Marina, que materializan la Victoria de Jesús sobre la muerte a través de la Resurrección y la Alegría de María Santísima.

El diseño barroco en el que abundan los motivos vegetales y florales, un «precioso regalo», como ha destacado el prelado, obedece a una creación de Orfebrería Bernet, empresa hispalense dedicada al diseño, fabricación y restauración de todos los enseres de las hermandades, bandas, asociaciones, etc. en todo tipo de metal.

La pieza, dotada de rayos flamígeros y plisados y doce estrellas, en clara referencia a la narración del Apocalipsis de San Juan, está elaborada con unos 4,5 kg de plata, labrada a doble cara y terminada en plata sobredorada, menos la coronilla inferior que está en contacto con la Virgen que es de oro.

El canasto se compone de seis caras y muestra a Jesús en la parte central, mientras que la posterior muestra a San Juan Bautista. Está dividido a modo de pilastras con terminación de pináculo. Compuesto por seis imperiales ricamente decorados y de su eje interior cuelga una montera haciendo alusión a su barrio de toreros.

El resplandor muestra, en su parte central, la bola de mundo, que sale de los imperiales, realizada en lapislázuli con meridiano de circonitas engastadas y la cruz en aguamarina, en alusión al barrio de la corporación. La ráfaga lleva dos cartelas basadas en la ornamentación de la fachada de la parroquia de Santa Marina.

La pieza se complementa con diez cartelas que contienen pinturas realizadas al óleo por el cordobés Rafael Cervantes. Tal y como han explicado a este medio fuentes de la hermandad, las pinturas muestran a los antiguos profetas: San Juan Bautista, Joel, Elías, Isaías y Jeremías, así como a personajes que ocuparon un lugar de especial relevancia en la vida de la Virgen María: San Joaquín y Santa Ana, Jesús, San José y Santa Isabel, su prima. La corona se culmina con el anagrama de Maria en plata en su color con rayos plisados, y como cúspide Espíritu Santo con destellos de rayos simbolo de la Resurrección de Cristo.

Todo ello para conformar una nueva joya que se incorpora al patrimonio colectivo de la hermandad que tiene el privilegio de poner punto y final, cada año, a la Semana Santa de Córdoba y lleva experimentando en los últimos años una incontestable evolución patrimonial, fruto del trabajo colectivo de sus hermanos, perfectamente apreciable por las calles de Córdoba, con la culminación del magnífico misterio que preside el Señor Resucitado y del espectacular palio que cobija a la Virgen de la eterna sonrisa bajo el radiante sol de Domingo de Resurrección.