El pasado 10 de octubre las hermandades cordobesas concedieron un respaldo insuficiente al proyecto de nuevos estatutos propuesto por la Junta de Gobierno de la Agrupación de Cofradías de Córdoba. Un respaldo insuficiente traducido en el mantenimiento del actual texto por el que se rigen las hermandades cordobesas, arcaico y trasnochado en buena parte de su articulado, que no resuelve mucha de la problemática que afecta al funcionamiento del organismo que representa a uno de los movimientos sociales más importantes de la ciudad de San Rafael. El proyecto recibió sólo 27 votos a favor frente a 15 en contra y un voto en blanco siendo necesarios 31 votos afirmativos para aprobar la reforma estatutaria, tres quintas partes de las corporaciones. Con el resultado encima de la mesa y ya en frío, la presidenta de la Agrupación de Cofradías, Olga Caballero, ha atendido a Gente de Paz para hacer balance de lo ocurrido, manifestar su opinión al respecto.
«No tengo nada que contarle al obispo, para eso tenemos a un delegado de Hermandades el cual estaba presente»
La presidenta afirma que «no esperaba esta reacción después de pedirlo tanto, no pensé que saliera el no«. No obstante asegura con rotundidad que «Córdoba tiene lo que se merece«. La máxima responsable de las hermandades de la ciudad ha indicado que, pese a desconocer los motivos que han motivado que quince hermandades hayan votado en contra, «si pienso mal es posible que se deba a no partir la tarta en más trozos y mirar solo para dentro y no sumar«. Un rechazo que tiene como consecuencia directa «seguir como estamos, con unos Estatutos obviamente obsoletos ya que datan del 2004«. Más allá de esta evidencia, Caballero no quiere entrar en la posibilidad de que se produzca un «baculazo» de Palacio, toda vez que «es una decisión que no me compete«.
«No esperaba esta reacción después de pedirlo tanto, no pensé que saliera el No. Córdoba tiene lo que se merece«
A pesar de lo ocurrido, la presidenta de la Agrupación no ha sopesado adelantar las elecciones ni presentar su dimisión. Al respecto incide en que «las elecciones son en junio, como siempre han sido antes de la pandemia y la dimisión no viene al caso«, ya que «yo no he hecho nada, todo lo contrario, trabajar al máximo«. En relación a los pasos a seguir en este asunto y cuestionada sobre si hay que perseverar o abandonar, Olga Caballero enfatiza que «nunca se abandona en esto«, añadiendo que «siempre hay que ser valiente pero ahora hay que seguir trabajando en otros menesteres«. Aún así descarta reunirse con el obispo ya que «no tengo nada que contarle«, precisando que «para eso tenemos a un delegado de Hermandades el cual estaba presente«.
«Las hermandades tenían un compromiso importante, pero…»
Redundando en lo ocurrido en la asamblea que propició un resultado en el que la aprobación quedó a cuatro votos, sobre la llamativa circunstancia de que nueve hermandades no asistieran, Caballero manifiesta su creencia de que «las hermandades tenían un compromiso importante, pero…» Y consultada sobre si cree que hay intereses ocultos que han provocado este desenlace, la presidenta indica que «no lo creo«, añadiendo que «quiero ser buena«. En este sentido, Caballero asegura que «no creo que haya habido una planificación para que este proyecto no salga adelante«.
«Algunas hermandades ni lo han leído y otras han interpretado mal algunos puntos»
Sobre la postura que va a adoptar a partir de ahora, la máxima responsable de las hermandades de la ciudad de San Rafael explica que será «la misma, seguir trabajando hasta el final y conseguir el máximo en todo«. Sobre si entiende este rechazo cuando hay muchas hermandades que ni tan siquiera se han molestado en presentar enmiendas al texto, Olga Caballero indica piensa que «algunas ni lo han leído y otras han interpretado mal algunos puntos«. Pese a todo, la presidenta concluye subrayando que «por supuesto que le quedan ganas de trabajar después de lo sucedido«.





