Tras la inolvidable e histórica salida procesional de la Virgen de los Remedios que brilló con una luz incontestable el pasado mes de mayo, el destino ha querido regalarnos un nuevo martes y trece en los albores de este inmisericorde verano que ya se ha instalado con toda su fuerza inabarcable por los rincones de nuestra cotidianidad. Y como manda la tradición, Córdoba ha acudido a la presencia de la Madre de Dios para entregarle su incondicional devoción a una de las joyas que se esconden entre los muros de San Lorenzo.
Y es que en contraposición al ideal de mala suerte que siempre se le ha atribuido al martes 13, San Lorenzo, y en particular la Virgen de los Remedios se disponían ya en la mañana de hoy a recibir el cariño de una gran multitud de fieles que asisten sin falta a visitar a la imagen para pedirle los tres deseos entre los que, según se cuenta, se concederá uno de ellos por intercesión de la Santísima Virgen.
Esta práctica ha llegado hasta nuestros días gracias a la devoción que cobró protagonismo durante la década de 1940 en la que los feligreses llegaban hasta San Lorenzo con el propósito de realizar ofrendas florales y encender velas a la Virgen de los Remedios y que evolucionó ya entrada la década de los 90, en la que el célebre besamanos pasó a sustituir a las antiguas velas pero no a las flores, que tan presentes siguen estando junto a los deseos de las personas que continúan perpetuando esta larga y emotiva tradición.
Sin embargo, el paso del tiempo no respetó del mismo modo a la costumbre de iguales características que se había llevado a cabo en torno a la imagen homónima conservada en la Basílica Menor de San Pedro. Se trata de la antigua y desconocidísima Virgen de los Remedios que, al igual que ocurriese con el Santísimo Cristo de la Misericordia, ya había recibido culto antes de su llegada a San Pedro en la cercana Iglesia de la Magdalena.
Tras el traslado de la Santísima Virgen a su actual parroquia, continuó recibiendo culto en San Pedro y se reservó para Ella un pequeño retablo hasta entonces ubicado en la nave del Evangelio. No obstante, con el proceso de reformas y restauración al que hubo de someterse la iglesia hace unos años, el retablo desapareció y la hermosa imagen de la Virgen de los Remedios pasó a ocupar la hornacina del baptisterio de San Pedro, donde se encuentra actualmente.
Aunque olvidada por muchos y ya sin el arraigo devocional que suscitase en el martes 13 o décadas pasadas como la de los 50, de la que datan las fotografías que la Hermandad de la Misericordia muestra en su página, la antigua Virgen de los Remedios es cedida por la parroquia en la mañana de cada Viernes de Dolores para participar en la procesión que organiza con los más pequeños el colegio de las Francesas por los aledaños de San Pedro.





