El viejo costal, 💙 Opinión

Para todos, y con todos los capataces

La alegría y el alboroto creo que no necesita más explicación, frases tales como “Creía que este día nunca iba a llegar”, y miles de manifestaciones desde el mundo cofrade y especialmente desde el mundo del costal, llenan por millares las redes sociales, acompañadas de las primeras fotografías y vídeos, pasos, bandas, costaleros, y va pareciendo que esto está solucionado, cuando la realidad es otra y muy distante de esta primera alegría dejada caer para acomodar en nuestro corazones algo que ya nos estaba haciendo demasiada falta, pero no está claro del todo, e intentaré explicarme.

En estos días, he leído todo tipo de declaraciones de numerosos capataces de nuestra ciudad, unos piensan que “un 2022 sin el trabajo de las cuadrillas sería un golpe mortal al oficio”, otros por el contrario piensan que “es un paso adelante, pero no el definitivo, ahora hay que valorar cómo serán las condiciones de trabajo”, “hay que conseguir alcanzar los ensayos necesarios

Los de mayor experiencia y oficio avisan y piden “no pondría carrera oficial, las cofradías transitarían por sus aledaños, en la medida de lo posible los horarios contrapeados, coincidiendo en la calle las más alejadas unas de otras, con una sola cuadrilla prácticamente sin relevo y en las calles más anchas” y avisan “la pelota está en nuestro tejado, no nos faltaría más que retrocediéramos, echando la culpa a los cofrades”, pero entre todos se presentan panoramas que van desde la más absoluta normalidad, hasta llenos de la más absoluta precaución, desconcertando al personal que como yo, no entendemos como es posible que las autoridades sanitarias, políticas y cofrades de nuestra ciudad en ningún momento hallan mantenido ni la más mínima consulta a este colectivo que debería de ser el más conocedor de las condiciones de trabajo de todas las cuadrillas de costaleros de Córdoba.

Las autoridades solo apuntan a una serie de cuestiones que denotan su desconocimiento sobre la cuestión sobre la que han regulado, dicen que se límite el número de costaleros al máximo, ¿acaso piensan que los pasos normalmente se llevan con más costaleros de los necesarios?, los pasos tienen únicamente los puestos de trabajo necesarios. Solo usando las calles anchas, ¿si es estrecha es la calle del pañuelo, será ancha Torres Cabrera?. Todos con mascarillas, ¿las mascarillas mojadas por el sudor del costalero, son hábiles para evitar el corona virus, y durante cuanto tiempo?, y así cada uno de los puntos acordados usando para ello la normativa surgida no se de donde, y que ayuntamiento, agrupación y autoridades sanitarias dan por válida. Manteniendo la distancia de seguridad, ¿Cómo si las trabajaderas distan en torno a 40 centímetros unas de otras?

Algo imposible limitar el número de costaleros, cierto, ya que depende de variable del peso del paso a trasladar, pero si podemos cuantificar la medida mínima desde la que consideramos estrecha una calle, el tiempo máximo de uso de una mascarilla en un ambiente saturado de humedad y temperatura, los tiempos de los recorridos, y la distancia a recorrer. Tantas y tantas cosas que han quedado difuminadas en la esperada autorización para por fin poder salir.

Otra de las cosas que han quedado totalmente difuminadas, es la responsabilidad en caso de contagio, o daño a un costalero, no soy nada ducho en temas jurídicos, pero en caso de reclamación, ¿sería responsable el ayuntamiento, la agrupación, quizás las autoridades sanitarias, el capataz, el Hermano Mayor, la junta de gobierno, o quizás todos?, ¿cubre el seguro de costaleros este tipo de contingencia?. Pero si el reclamante sale en tres cofradías a lo largo de la Semana Santa, ¿serán responsables las tres, la primera o quizás solo la última?.

El caso es que ninguno de los señalados como responsables en el párrafo anterior se ha molestado en mantener una reunión con los capataces, a la que tengo la más absoluta seguridad todos hubiesen aportado sus conocimientos y soluciones a los problemas no regulados, o mejor dicho mal regulados, y su opinión sería con toda seguridad más uniforme, la responsabilidad también, y unificar las medidas de protección en todas las salidas posibles hasta que esté finalizada esta maldita pandemia, facilitando las cosas a las juntas de gobierno y los participantes en las salidas.

Ahora todos continuaremos alegrándonos de que por fin pueden salir los pasos a la calle a dar testimonio público de nuestra fe, con costaleros y banda de música, a pesar de tener los peores gestores en estos tiempos, donde lo que de verdad nos hace falta es vencer al virus para poder disfrutar plenamente y en todo su contenido de nuestra Semana Santa, pero sin poner en riesgo la vida de nadie.

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