Desde hace unos días y, en principio, de manera circunstancial, nuestra comunidad autónoma de Andalucía cumple con una serie de normas establecidas por el gobierno autonómico, con el fin de frenar los devastadores efector de esta segunda ola del maldito Covid-19.
En mitad del revuelo y confusión generada, sobre a qué hora deberían de cerrar nuestros respectivos templos, leí en diferentes medios la opinión de quienes incluían a nuestros templos en el mismo saco que los establecimientos comerciales, fueran o no estos últimos esenciales. En este debate servido en medios de comunicación, redes sociales y grupos de WhatsApp leía con asombro, como gente cofrade, metía en el mismo saco que a los comercios los lugares de cultos.
Debo de reconocer que en primer lugar estas opiniones me generaban rabia, pues estas venían de gente bautizada y que incluso forman parte de juntas de gobierno… con el paso de las horas y viendo las cosas con más calma, me generaron una enorme tristeza.
Vaya por delante mi apoyo a todos los comerciantes de nuestra tierra, los cuales necesitan de su actividad para sacar adelante a sus familias y trabajadores. Esta situación está generando pérdidas increíbles en multitud de sectores y todos queremos que cuando esto termine, salgamos todos juntos. En mayor o menor medida todos nos vemos afectados por estas normas, pero también debemos de organizarnos, para realizar nuestras comprar en los horarios permitidos, pues esto no debe de ser una excusa para seguir fomentando la compran on-line y dejar al comercio tradicional tirado.
Centrándome en la cuestión que nos ocupa, me gustaría dirigirme a todos esos amigos cofrades, que aparte de tener decenas de master en como coronar o vestir una imagen, tienen una empanada mental en la cabeza.
Estimados cofrades, nuestras Iglesias, son lugares de culto, no son centros comerciales donde uno pasa la tarde. Nuestros templos son lugares de oración y donde se imparten sacramentos, no son establecimientos comerciales ¿O es que acaso tú mercadeas con la Fe? ¿Acaso para ti pedir el sacramento de la confirmación es comprar unas zapatillas? Seamos serios y llamemos a cada cosa por su nombre, evitando comparaciones totalmente odiosas, innecesarias y sobre todo, que hacen daño.
Nuestros templos son lugares de oración, no establecimientos comerciales y por lo tanto, el que quiera seguir sin ir a Misa allá cada cual con su alma, el que prefiera seguir viendo a sus titulares en youtube o en su cuenta de instagram en vez de rezarle en su capilla, pues adelante, es libre, pero por favor, no hagan comparaciones tristes.
Nuestras comunidades cristianas están dando ejemplo en estos meses de cómo hacer las cosas y excepto en algún caso puntuar, se están guardando las medidas de manera rigurosa y no se están produciendo contagios. Seamos prudentes todos y no hagamos juicios de valor sin fundamentos e innecesarios.





