Tal y como adelantamos el pasado 6 de febrero Sevilla los hermanos de la Hermandad de Santa Marta fueron convocados el pasado martes para someter a su consideración y aprobación en cabildo general extraordinario las labores de intervención y mantenimiento de la imagen de Santa Marta. Tras la decisión positiva de la asamblea de hermanos de la corporación sevillana, será el prestigioso restaurador Pedro Manzano quien se encargará en el mes de mayo, de intervenir sobre la venerada imagen.
La junta de gobierno de la corporación del Lunes Santo, certificó en el cabildo a sus hermanos que la intervención apenas se prolongará unos días y será realizada en la misma parroquia de San Andrés. Una intervención que consistirá en resanar el desgaste que la talla presenta en el pie izquierdo en el que ha perdido la policromía a causa de la costumbre de los devotos de tocar el pie de la imagen. Esta situación no es nueva ya que anteriormente también hubo que intervenir en el pie de la imagen por idéntico motivo. En este sentido, la Junta de Gobierno está trabajando para evitar que la imagen de Santa Marta vuelva a sufrir daños y poder aunar por un lado la huella devocional y la necesaria conservación de la santa.
La imagen de Santa es una obra del inmortal imaginero Sebastián Santos, encargada el 15 de abril de 1950, haciendo constar en el contrato la cláusula “Que pueda salir en gloria y pasión”, idea que el imaginero plasmó a la perfección en esta escultura, cuya fisonomía completa, de una belleza y serenidad exquisita deja vislumbrar tanto la cercanía de la Santa con el Redentor en su casa de Betania, así como los momentos dramáticos y cruciales de la Pasión, en cuyo misterio se integraría más adelante. Fue bendecida el 28 de julio de 1950 en la Parroquia de San Bartolomé, por el Rvdo. D. Francisco García Madueño, ecónomo de San Bartolomé y Director Espiritual de la Hermandad. Está realizada en madera de pino, con cabeza, manos y pies policromados.
La talla muestra un suave modelado de su rostro, con una mirada certera y la inconfundible nariz de raíz hebraica, enmarcado por el negro cabello que se recoge tras las orejas. Las manos aparecen con las uñas desgastadas por el servicio doméstico, y los pies, calzados con sandalias, simulan un leve caminar por los senderos de Judea en pos del Redentor, al que acompañaría hasta el Sepulcro. La sagrada imagen porta en sus manos durante todo el año los atributos característicos de su iconografía, según “La Leyenda Dorada” de Jacobo de la Vorágine: el acetre del agua bendita en la derecha y el hisopo en la izquierda, que son trocados por los tres clavos del Redentor en el paso procesional para la Estación de Penitencia.
En el verano del año 2000 el taller “Serbal” realizó una pequeña restauración de la imagen consistente en el afianzamiento de la escultura mediante la supresión de una pieza de hierro colocada en el interior de la Santa. Además se le retocó levemente la policromía de una zona de la cara cercana a la comisura de los labios, donde habían aparecido pequeñas manchas. Posteriormente, en 2015, el propio Manzano la sometería a labores de conservación y restauración de pequeñas fisuras y resanación de la polícromía.





