Pentagramas ofendidos y secretos desvelados

Suspira el ángel, sobrevolando pentagramas, porque el enfado va en aumento entre quienes no entienden, a la sombra del arcángel, que vengan de más abajo del río a cobrar por lo mismo que a los de aquí se pide que hagan gratis. El agravio y el ninguneo son una evidencia. Tanto, y tanto el enfado, que hasta los acertijos del alado se revelan esta vez con una claridad meridiana.Suspira el querubín porque hubo quien negó lo que luego no pudo negar y ahora vuelve a negar lo imposible de negar, mientras busca por las esquinas de dónde ha salido lo que ha salido y equivoca el tiro culpando a quien nada tiene que ver con que se sepa lo que nunca se quiso que se supiera. Suspira porque una reunión no es un nombramiento y porque hay quienes siguen sin entender el castellano por más que se quejen de que se hable en catalán.Suspira el ángel divertido observando una foto de barra de taberna, donde Vargas Llosa baja de los altares para mancharse del barro de los mortales después de saborear las mieles de la presunta intocabilidad. Suspira porque las risas desencajadas rara vez compran voluntades ni hacen olvidar desprecios y porque hasta un Nobel puede quedar reducido a la nada del respeto del prójimo cuando se cambia el respeto por el papel couché.