El Cirineo, 💙 Opinión

Pero, ¿qué decisión colegiada vas a tomar tú, criaturita?

Se han enfadado, y mucho por lo que parece, los presidentes de las agrupaciones y consejos firmantes del comunicado conjunto aunque firmado por separado que se han rebelado con una auténtica rabieta infantil contra Sevilla. Sí, he dicho contra Sevilla; lean el comunicado entre líneas. Y se han enfadado porque Sevilla ha cometido el “pecado mortal” –no se lo pierdan– de decidir de manera autónoma, obviando el frente común encabezado por el presidente de la Agrupación malagueña que no conduce a nada. Porque ya les anticipo que tras la reunión en San Telmo se suspenderán las procesiones de todas las capitales andaluzas. Todas.

¿Que hay ciudades que se pueden permitir esperar tres semanas más? Probablemente. Pero la infraestructura que precisa una Semana Santa como la de Sevilla, no. Así de simple y así de claro. Amén de otros factores que habría que meter en la ecuación, como el asuntillo del dinero público otorgado a unos y negado a otros del que tal vez les hable algún día y que a lo mejor explica tanto interés por celebrar una reunión cuya única materialización práctica será una foto y una adhesión inquebrantable. O la intención del presidente de la Agrupación de Málaga de erigirse en líder supremo del “movimiento” -con el sorprendente respaldo de algunos medios de comunicación hispalenses, aplaudiendo como focas todos sus movimientos-, liderazgo que quien representa a la Semana Santa más importante de todas, devocional y económicamente, le moleste a quien le moleste, jamás podría tolerar. Porque sería injusto, además.

La ciudad de Sevilla no podía esperar más. Fin del asunto. La logística que precisa una fiesta como la Feria –la otra gran fiesta de la primavera– implica poner en marcha unos mecanismos que ya deberían estar funcionando en condiciones normales. Y suspendida la Feria, ¿qué sentido tiene dilatar la decisión sobre la Semana Santa? Por ejemplificar, ¿traen los Reyes Magos túnicas nazarenas en otras capitales andaluzas? Pues en Sevilla, sí. ¿Qué sentido tiene esperar a una “cumbre” solamente para hacerse la foto? ¿Alguien duda que la decisión va a ser exactamente la misma? Lo cierto es que la decisión de Sevilla ha abierto una patética caja de Pandora de egos, rencillas amortiguadas, envidias y celos. Sevilla es soberana para decidir lo que estime oportuno, solo faltaría. Y responder con una retahíla de comunicados (el mismo en esencia, pregúntense por qué, y quién lo ha concebido) suena a pataleta infantil porque alguien se ha salido del camino común marcado por el pretendido líder.

Pero, más allá de cualquier otra cuestión, vamos al asunto mollar: ¿Para qué sirve realmente la reunión del próximo 13 de enero? ¿Para tomar una decisión colegiada? Pero, ¿qué decisión colegiada vas a tomar tú, criaturita? Las cofradías son entidades adscritas a la iglesia católica y como tales, deben obediencia a su pastor, al obispo. Si alguien tiene que tomar una decisión acerca de suspender las procesiones es el obispo. Y punto. Otra cosa es que se escuche a quien se deba escuchar, pero la decisión es competencia y responsabilidad del obispo. Si el obispo decide que no hay procesiones, ya pueden reunirse quienes quieran con quien sea que no habrá procesiones porque lo ha decidido quien manda. Y quien manda en todo este asunto no es ningún presidente, ¿queda claro?. Por eso en Sevilla la fórmula elegida ha sido el decreto, y ni Consejo ni ayuntamiento han hecho otra cosa que acatar… y respirar aliviados, dicho sea de paso. Así es como funciona.

Las agrupaciones y consejos podrán acordar poner en marcha un programa de actos sustitutivos (¿recuerdan el asunto de los sucedáneos?) pero nada más, porque si el obispo de turno decide que no hay procesiones, no las hay. Nada más que añadir. Se podrá enmascarar como se quiera, pero quien decide es Palacio. Decía un compañero hace unas horas que tal vez hubiera sido deseable una decisión colegiada adoptada por todos los obispos de Andalucía. ¿Ven?, eso sí lo compro. Pero, ¿los presidentes? De modo que vamos a ser realistas, bajarnos del pedestal, tener un poco de humildad, dejar para otra ocasión las pataletas de patio de colegio y barrer cada uno su casa antes de querer imponer al vecino cómo debe gestionar la suya. Porque tan respetable es querer perder el tiempo a cambio de una foto como no querer hacerlo.

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