Sevilla

Polémica en Morón por la procedencia de la nueva saya de la Esperanza de Triana

La nueva saya presentada este miércoles en la Capilla de los Marineros, que recientemente se ha incorporado al ajuar de Nuestra Señora de la Esperanza, ha levantado una agria polémica en la localidad sevillana de Morón de la Frontera, de donde, según los expertos, procede la nueva pieza.

La saya, adquirida en un conocido anticuario de Carmona por un grupo de hermanos, llegó proveniente del convento de las monjas clarisas de Morón, por lo que rápidamente han corrido a través de las redes sociales instantáneas que reflejan que la saya habría pertenecido a una dolorosa del cenobio. Bordada en oro fino, ha sido restaurada por Francisco Carrera Iglesias. No han pasado, por tanto, ni veinticuatro horas desde la bendición de la misma y la polémica ya está servida.

Antonio Figueroa Valiente es uno de los moroneros de los que ha expresado su malestar en las redes sociales, declarando que “hace años que está el rumor de que el convento de Santa Clara vendía patrimonio”. A continuación mostraba las pruebas, según él, de que “la nueva saya de la Esperanza de Triana procede de la dolorosa que se encuentra en uno de los retablos de la capilla del convento”. Continúa su intervención manifestando que “antes de venderlo fuera ofrecerlo al pueblo, y a sus hermandades. Hay que luchar por nuestro patrimonio. Todo lo que hay ahí es de Morón”.

Por su parte, Manuel Clavijo, quien se encargó de realizar el inventario de las piezas que se encuentran en el convento, ha afirmado, durante su intervención en El Llamador, que perteneció a la Virgen de los Dolores y ha dejado entrever que no se ha vendido por necesidad. En lo que respecta al manto, podris encontrarse actualmente formando parte del ajuar de la Virgen del Desconsuelo, dolorosa de la corporación del Sepulcro.

El patrimonio de las clausuras

Últimamente vienen siendo noticias informaciones relativas a la venta de obras por parte de los conventos. En julio del año pasado se convertía en noticia la venta de 19 piezas por parte de las carmelitas descalzas del Monasterio del Corazón de Jesús y San José, de Medina de Rioseco, entre las que se encontraban dos cartas manuscritas de Santa Teresa de Jesús. Por otra parte, en enero del año pasado fueron encontradas diversas piezas provenientes de un retablo del convento jerezano del Espíritu Santo en un anticuario de Sevilla, sin que se conociese quién había estado detrás de la venta. Sí fueron las monjas, en enero de 2017, quienes afirmaron haber vendido, según ellas, “varios objetos de poco valor” a dos anticuarios de la provincia de Valladolid. Más recientemente, en diciembre del pasado año, una denuncia alertaba a la guardia civil de la venta en un rastro de Madrid de varias piezas provenientes de franciscano convento de Nuestra Señora de los Ángeles, con sede el Granada, cerrado recientemente.

Fuentes consultadas por Gente de Paz refieren que la problemática existente al respecto se encuentra en la realización de un inventario de bienes culturales de la Iglesia que se encuentra pendiente desde 1987. Todavía, más de treinta años después, el inventario continúa redactándose. Al no estar concluido, las piezas eclesiales que no se encuentran formando parte del catálogo pueden venderse e incluso regalarse con total impunidad.

En cuanto a la normativa, el Ministerio de Cultura puntualiza que son las comunidades autónomas las encargadas, junto con la Iglesia, de realizar este inventario. Por lo tanto, cada diócesis estaría trabajando en un completo catálogo que, a día de hoy no ha visto la luz. Además, refiere que la Ley de Patrimonio Histórico de 1985 recoge que “la Iglesia tiene prohibido el libre comercio de sus bienes”, pero estarían solamente incluidos en este apartado aquellos que ya forman parte del inventario.

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