Francisco Gomez Sanmiguel acaba de sufrir en sus carnes un auténtico voto de censura a su propuesta de nuevo reglamento que establecía la posibilidad de sancionar a las cofradías por retrasos injustificados en sus estaciones de penitencia. Un rechazo que ha venido de la mano de las 17 corporaciones que se han manifestado en contra de la propuesta, frente a 11 que han votado a favor, amén de dos sufragios en blanco y un voto nulo.
Según apuntan algunos de los asistentes al pleno, de haber sido aprobado el proyecto de reglamento, los retrasos «injustificados» podrían haber conllevado sanciones, de índole económica, que podrían oscilar desde los 500 € hasta la totalidad de la asignación correspondiente que deriva de los ingresos de la venta de palcos y sillas de la Carrera Oficial, lo que podría implicar un grave quebranto para la economía de más de una hermandad.
Un planteamiento que no ha obtenido, como era de esperar, el beneplácito de los asistentes, en lo que supone el mayor rechazo cosechado por el presidente de la Agrupación desde que ostenta el cargo – 2012 -, más allá del considerable número de hermandades de la capital que han declinado participar en la Exposición Magna del próximo mes de septiembre, concebida, entre otras motivaciones, para conmemorar el 75 aniversario del organismo que Sanmiguel preside.
Una censura que, no obstante, en el caso del evento de septiembre, podría entenderse infligida a medias a la Agrupación de Cofradías y a la Diócesis de Córdoba, ya que la Exposición Magna es un evento organizado en comandita por ambos organismos, aunque nadie lo reconocerá en público.
Sea como fuere, habrá que esperar a una nueva ocasión para que las cofradías cordobesas se doten de un nuevo reglamento, o no. Un reglamento que no se ha podido habilitar en casi siete años de gestión y que, tras el rechazo de este jueves, – entre magna y magna – seguirá sin materializarse.





