Córdoba, ⭐ Portada

¿Por qué no valorar la opción de poner al Señor en manos de quien mejor le conoce?

La Cofradía del Rescatado celebra este sábado un cabildo para abordar la restauración del Señor, tras un estudio previo realizado el año pasado por la empresa Regespa. El Señor ya fue intervenido hace treinta años por Miguel Ángel Pérez, cuyo excepcional trabajo obtuvo el beneplácito y las loas no solo de los hermanos sino de todos los cofrades y devotos de la imagen, la cual se encontraba en muy mal estado de conservación antes de esta restauración tal y como el propio restaurador ha explicado a Gente de Paz en una magnífica entrevista concedida a este medio.

En la entrevista, Pérez explica que «los principales problemas, resumiendo mucho, eran de consolidación de los elementos estructurales que conformaban la obra, falta de adherencia entre las piezas que configuraban la talla por pérdida o cristalización de los adhesivos orgánicos utilizados en la época. Pero todo esto a nivel general, pero sobre todo eran muy severas en la zona de la cabeza, en su totalidad, así como la propia cabeza que se encontraba anclada a la zona del cuello por una gran pletina de hierro que la sujetaba a la espalda, lógicamente esta pieza seria añadida posteriormente para garantizar la estabilidad de la cabeza«.

Además, desvela detalles como el hecho de que «la cabeza presentaba en su parte superior varias puntillas que sujetaban unas chapitas metálicas para colocar las potencias, analizada en radiografía esta zona fueron todas retiradas» y que «todo el cuerpo presentaba arañazos y golpes, perdida de preparación y de color, sobre todo en la zona de la frente por la colocación de la corona de espinas«, enfatizando que se trató de «una restauración compleja, delicada, con muchos frentes abiertos y con un estudio previo radiográfico, estratigráfico, y fotográfico» y desvelando que «fueron muchos más los problemas encontrados, sumados a los que se apreciaban visualmente, y que hicieron de esta intervención, para mí, una verdadera tesis de conservación de una obra de arte sobre soporte lígneo». Una restauración que «puso a prueba los conocimientos aprendidos y posteriormente adquiridos con la experiencia«.

Para el profano que o desconozca, conviene subrayar que Miguel Ángel Pérez se encuentra en activo y en perfectas cualidades para realizar las labores pertinentes sobre la talla, además de conocerla mejor que nadie por el trabajo que ya realizó en la mencionada actuación. Nadie puede dudar que nadie conoce la imagen como él. A pesar de ello, la junta de gobierno de la corporación -en el pleno ejercicio de la potestad que tiene; no cabe la menor duda de que es soberana para tomar legítimamente las decisiones que considere oportunas- no ha consultado al restaurador sobre esta nueva restauración, mucho menos compleja que la precedente, al Señor Rescatado.

Sin ánimo de entrar en polémica, sino con el objetivo de introducir una nueva variable antes de una decisión capital, cabría preguntarse, como amante del arte sacro y como cofrade si no hubiera sido interesante, incluso conveniente, que los hermanos que se den cita en este cabildo que abordará la restauración, trascendental dada la importancia de la consulta, pudiesen elegir entre varias posibilidades, incluyendo, por supuesto, al experto que mejor conoce a la imagen.

Nadie pone en duda la capacidad de Regespa, que, presumiblemente será la elegida para restaurar esta venerada obra escultórica toda vez que fue la encargada de realizar, en 2020, el estudio sobre el estado de conservación de la policromía y la talla sobre el que la decisión de los hermanos ha de fundamentarse. Al alcance de todos están los trabajos acometidos por el taller dirigido por los restauradores Rosa Cabello y Enrique Ortega y su resultado. Sin embargo, ¿por qué no ofrecer a los hermanos la posibilidad de elegir entre un taller cuyo trabajo es perfectamente acreditado y el restaurador que mejor conoce la imagen? ¿No permitiría esta doble opción enriquecer la decisión de los hermanos ante una encrucijada fundamental?

En cualquier caso, y pase lo que pase este sábado, la magnífica restauración realizada sobre la joya escultórica que tallase Fernando Díaz de Pacheco en 1713, por parte del restaurador Miguel Ángel Pérez quedará para siempre en la retina de la Córdoba Cofrade y, en particular, de los miembros de esta emblemática corporación a la espera de conocer los pormenores de la nueva restauración.

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