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Opinión, Racheando

Por un mundo con más misiones

Vivimos en un tiempo donde lo extraordinario se convierte en ordinario y donde nos encontramos con un calendario de salidas de imágenes que había que esperar un año entero para poder verlas por la calle.

Esta situación provoca que la explosión de fe que causa la Hermandad en la calle en su gran día, en donde hace su estación de penitencia, se vea menos especial porque, dentro de unos meses, la imagen volverá a salir por un aniversario de su hechura, o de aprobación de reglas o de cambio de sede canónica. Si bien son efemérides especiales que merecen sus actos especiales, se comienza a ver como cualquier “excusa” vale para que la imagen titular salga a la calle.

Ayer, cuando se hizo real el rumor de una futura salida extraordinaria de Nuestro Padre del Gran Poder en el año 2020, muchos pensaron si la segunda salida en apenas cuatro años no sería demasiado, pero el anuncio de una misión igual que en el año 1963, no se puede más que alabar.

Actualmente, en una vorágine de gastos por las salidas extraordinarias, que se vaya a hacer una Misión a los barrios más pobres de la capital andaluza supone devolver al pueblo lo que nunca se le debió quitar, la presencia del Señor donde más se quiere, entre sus fieles y es que, se puede sentir propio al Gran Poder no siendo del barrio de San Lorenzo.

Los fastos de una procesión hasta la catedral, su estancia y su vuelta, no dejan ver el carácter evangelizador por los que se fundaron las hermandades. Por y para la fe, las imágenes del pueblo para el pueblo.

Lo mismo se podría decir de las coronaciones canónicas, donde la compra o la donación de oro y joyas para la hechura de una nueva presea para coronar a la Madre de Dios supone un desembolso que bien podría ir destinado a la obra social, como ha hecho la Hermandad de las Cigarreras con la coronación de la Señora de la Victoria.

En este, mi último artículo del año 2017, crítico algo que en el fondo me gusta, y es ese ambiente cofrade durante el año, pero soy consciente de que estas salidas de “extraordinario” ya tienen poco, si están destinadas a vanagloriarse en un actor de lujo catedralicio, cuando la humildad ha de ser bandera en una época de crisis.

Más salidas como misión evangelizadora para que los barrios se acerquen al Padre, como quiere hacer el Gran Poder, más dinero para obras sociales en vez de oro para coronas, como harán las Cigarreras.

Desde mi humilde rincón de opinión, les deseo un feliz año nuevo, lleno de todos sus mayores deseos.

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