Presentada «El convento de Nuestra Señora de Consolación de Sevilla. Las Mínimas de Triana», la última obra de Salvador Guijo

El pasado 27 de noviembre tuvo lugar la presentación del nuevo libro de Salvador Guijo Pérez, el cuarto volumen dedicado a los cenobios de la ciudad tras el de San Leandro, Santa Paula y Santa Inés. Titulado El convento de Nuestra Señora de Consolación de Sevilla. Las Mínimas de Triana, está también patrocinada por la Real Maestranza de Caballería de la capital. Por este motivo, la mesa estuvo presidida por Marcelo Maestre León, Teniente de Hermano Mayor de dicha institución. Al acto asistieron además Sor María Francisca Valdelomar, presidenta federal de las Mojas Mínimas de la Orden de San Francisco de Paula, e Iván Lora y Márquez, clavero de la Real Maestranza.

Tras la introducción por parte de Marcelo Maestre León, tomó la palabra Salvador Guijo, quien realizó un breve recorrido por la intensa vida de la Orden, plasmada en la obra. Esta comienza con un primer capítulo aborda los orígenes de la Orden de los Mínimos, para pasar a centrarse en su presencia en la ciudad tras su fundación en Fuentes de León. De aquella localidad llegaron a Triana, pasando por la calle Sierpes, las exclaustraciones y el regreso al emplazamiento original. Un capítulo convulso donde, a pesar de las circunstancias, ha seguido reinando la viva llama de la oración y el carisma cuaresmal de su fundador.

El segundo capítulo analiza la riqueza artístico-patrimonial del convento y su iglesia. Desde la descripción de los retablos, esculturas y pinturas que el sevillano de a pie puede observar hasta las que descansan en las dependencias conventuales, donde las piezas devocionales se convierten en expresiones visibles de una espiritualidad encarnada en la vida diaria de las religiosas.

La Virgen del Tránsito del Convento de las Mínimas

Como viene siendo habitual en las anteriores publicaciones, también hay espacio para abordar el patrimonio perdido y las vicisitudes que ha atravesado a lo largo de los siglos, datos recogidos en el tercer capítulo, así como dos catálogos monográficos: el primero de ellos dedicado a la colección de los Niños Jesús del cenobio, y el segundo, titulado “María, puerta del cielo y luz de los Mínimos”, que reúne las representaciones marianas vinculadas a la espiritualidad del convento. Las fotografías han sido posibles gracias a la colaboración de Daniel Salvador-Almeida González.

Como curiosidad, el monográfico constituye una obra inédita para la investigación sevillana, ya que el archivo de la comunidad fue guardado con celo durante décadas. La conocida obra Sevilla oculta, de Enrique Valdivieso y Alfredo Morales Martínez, no contiene descripción alguna de la riqueza que aguarda el convento en su interior. Tan solo se recoge que no fue posible su estudio debido a la negativa de la comunidad. Ahora, con El Convento de Nuestra Señora de Consolación de Sevilla. Las Mínimas de Triana, se aporta un capítulo esencial para completar el estudio de los conventos hispalenses.

Salvador Guijo durante la presentación de la obra

Las hermandades y las Mínimas

Durante la presentación de la obra, Salvador Guijo no quiso dejar pasar por alto la relación con las hermandades a lo largo de un recorrido histórico que hace imprescindible alusiones a las mismas. En 1608 se funda la Hermandad de la Exaltación de las Tres Caídas de Nuestro Señor Jesucristo, que más tarde se fusionaría con la Hermandad de la Esperanza de Triana. También recordó sus vínculos con la Hermandad de Nuestra Señora de Regla, asociada al retablo callejero y a la Santa Cruz de la Cerrajería, hoy extinta.

Antes de concluir, recordé además el apoyo recibido por múltiples corporaciones, como La Estrellas, Las Cigarreras, Rocío de Triana, Madre de Dios del Rosario, el Carmen, la Esperanza de Triana, La O, la Pastora de Triana o la Hermandad de la Ancilla de Mairena del Alcor, manifestando que “os necesitamos ahora más que nunca”. Recalcó que este volumen es ante todo “un homenaje a ellas, a su perseverancia, alegría e ilusión, a la luz que irradian desde el claustro”.

El Convento en la actualidad

En la última parte de la intervención, Salvador Guijo recordó cómo han sido los últimos años de la Orden. Hace cinco años llegó al convento de Nuestra Señora de Consolación de Triana Sor Magdalena, Presidenta Federal de la Orden de las Mínimas y correctora, con la difícil tarea de decidir si la clausura debía ser cerrada. Tiempo después, el convento sigue abierto, y “resulta imposible describir con palabras el esfuerzo que la Orden de las Mínimas está realizando para mantener abierto este convento”. Según Salvador, “la actual Presidente Federal, Sor Francisca Valdelomar, ha mantenido idéntica determinación, permitiendo que la comunidad del monasterio de Daimiel sostenga esta clausura mientras llegan nuevos brotes vocacionales”.

Añadió, a continuación, que “todo indica que los frutos comienzan a aparecer: Dios sigue llamando, porque parece ser su voluntad, aunque haya algunos que se empeñen en insistir diciendo que los conventos acabarán cerrando, que estas casas y concretamente esta, inspirada por el gran taumaturgo Francisco de Paula permanezca viva en la ciudad”. Finalmente, insistió: “todos estamos llamados a seguir apoyando a las Mínimas, a valorar el esfuerzo silencioso y heroico que realizan cada día, y a procurar que no tengan necesidad de pedir lo que requieren para subsistir. Que no se sientan solas, porque no lo están. Que se sientan importantes, porque su labor es esencial para la vida espiritual de Sevilla y para la pervivencia de esta casa que, contra todo pronóstico, sigue latiendo gracias a su entrega”.

Las últimas recuperaciones

El Convento es hoy en día un espacio abierto. Las visitas guiadas al interior del templo o la elaboración de esta última obra son un ejemplo de ello. Además, la recuperación de una devoción, como la Virgen del Tránsito, que por quinto año consecutivo duerme rodeada de los fieles durante la octava de la Asunción de la Santísima Virgen, convierte el espacio en una visita obligada no solamente para los trianeros sino para todos aquellos que quieran descubrir una de las grandes joyas que aguarda el viejo arrabal.

La Real Maestranza de Caballería acogió la presentación del acto, contando con la asistencia de las Mínimas

Por último, tomó la palabra Sor María Francisca de Valdelomar, quien defendió que “la clausura no encierra, consagra”. Finalmente, recordó que “Estamos llamadas a ser antorchas para alumbrar a los penitentes”.

Con esta publicación, y según palabras de Salvador Guijo, Sevilla tenía con la comunidad una deuda de gratitud que hoy comenzamos a saldar. La obra ya está disponible en diversas librerías de Sevilla, siendo destinado su importe íntegramente a la comunidad.

San Francisco de Paula protagoniza la portada del último libro de Salvador Guijo