Suspira el querubín porque no puede entender las miserias del mundo cofrade y, aunque lleva muchos años aleteando por él, siempre encuentra sorpresas desagradables como los ruidos de sables que dejan intuir que se va a cortar la primera cabeza de capataz aún sin evaluar la estación de penitencia que ya se realizó.
Suspiros alados por una banda que empieza a tocar muy próxima a la carrera oficial y que puede no volver si el contrato con la anhelada prosperase, aunque aquello todavía está por ver. Suspira porque ya fueron repudiados por otros que tanto recibieron y se indigna porque no cree que merezcan más desprecio.
Suspira el ángel porque alguien de la junta se fue de la lengua y juzgó en una mesa donde no debía que el paso por el conducto que no es recto pretende ser una machada que no es nada seguro que a la postre salga bien.





