El Capirote, 💙 Opinión

¡Qué fácil es escribir sobre la Semana Santa!

La proliferación de títulos en los últimos años sobre Semana Santa es más que evidente. Editoriales que apuestan por un valor seguro en esta ciudad y que al llegar la cuaresma hacen su propio agosto. Ávidos de procesiones nos lanzamos las semanas previas a matar el gusanillo con lecturas que copan los escaparates de las librerías.

Pero seamos sinceros. ¿Son de calidad las últimas publicaciones que encontramos? Habrá una miscelánea de todo. Porque aquí pasa como con la oleada de pintores e imagineros. Una explosión de obras donde algunas pasarán sin pena ni gloria.

Pondré un ejemplo distinto del que les quiero hablar para que me entiendan. Imaginen que, ahora que está tan en boga el feminismo y la reivindicación de la mujer en la Historia, quiero hacer una obra sobre la mujer en el mundo del arte. Tomo como referencia la obra Mujeres en el Arte: Espejo y Realidad, de Amparo Serrano; las actas de las VIII jornadas de arte, celebradas en Madrid y donde se trató el tema La mujer en el arte español; Mujeres artistas. Esenciales del Arte, de Flavia Frigeri; Mujeres, arte y poder, de Ana María Aranda. Y otros tantos ejemplos más. Leemos, seleccionamos y ya tenemos una obra. Lo fácil es escribirla. Lo difícil es hacer como ellas, importantes investigadores que han conseguido reunir en una obra datos desperdigados en cientos de bibliotecas.

¿Y en el mundo de la Semana Santa? Roda Peña, García de la Concha o Luque Teruel son nombres que están a años luz de lo que muchos quieren conseguir. Porque frente al mundo de la investigación, con documentos y análisis que llegan más allá de lo que podríamos llegar la mayoría, enriquecen y aportan novedosos datos a la par que interesantes. Por ejemplo, escribir sobre la Colegial del Salvador es fácil si contamos con la obra que sobre el espacio sacro realizó Gómez Piñol. Lo complicado es poder recopilar todos esos datos que ya hizo él.

Si queremos recoger en un volumen el recorrido histórico de la Semana Santa tenemos un sinfín de obras que ya nos sirven como base. Rodearse de nombres rimbombantes para vender es otra cosa, distinta de la de ofrecer una obra que aporte algo nuevo. ¿O ustedes lo han visto? Una de las últimas obras que merece elogios, Los orígenes modernos de la Semana Santa de Sevilla, de Rocío Plaza Orellana. Fuentes inéditas y una interpretación de los datos que no todos pueden ofrecer, al carecer de perfil investigador. De ahí que nos encontremos más con obras divulgativas que con estudios en profundidad que ofrezcan un punto de vista nunca antes visto.

Imaginemos un libro que recoja la evolución de la Semana Santa después del franquismo. Tomar varios periódicos puede ser una buena fuente para palpar la realidad, pero si añadimos relatos de personajes vivos y además buceamos en esa adecuación de las hermandades del paso del régimen franquista a la democracia con nuevas perspectivas sería destacado para conocer el pasado más reciente, pero a veces aparecen catálogos de anecdotarios que no pasan del intento.

Pero, como les decía, hay más campos donde la tónica es constante. En 2012 aparece La Historia del Mundo en 100 objetos, de Neil MacGregor, director del Museo Británico. Desde entonces empiezan a salir publicaciones como churros que recogían la historia de diversos lugares en un número limitado de objetos. Pero algunas de las que he ojeado se reducen a una enumeración con un par de datos poco novedosos, lo que hace que la obra se venga abajo conforme se avanza en el relato.

¿Sucede con la imaginería igual? ¿Tienen éxito artistas mediocres por encima de auténticos genios?

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