El Respiradero, 💙 Opinión

Quedan 365 días para volver a soñar

Los días van avanzado y es imposible vencer la batalla a la añoranza. Vivimos en unos días extraños con una realidad que nunca estuvo en ningún imaginario. Un año que pasará a la historia por un motivo que creíamos que se quedó para siempre en algún siglo oscuro. Teníamos tan cerca lo que tanto habíamos soñado que – perdóname – nos has dejado un poco vacía el alma. Ahora unos versos, los de Barbeito, duelen más que nunca. «Parece que es la hora y no está la hora. Parece que está todo y algo falta. Parece que la alcanzo y es más alta».

Creíamos que era el momento de vernos y darnos todo lo que habíamos soñado. De entregarnos a Tí. Porque somos la sombra que durante una semana desaparece en Tu Luz que nos llena de vida durante unos días. Imaginamos que ibas a volver a aparecer vestida de sol en un azul Domingo de Ramos. Y así confundir a Gerardo Diego para demostrar que hay un sol que es capaz de humillar a la Giralda.

Tendremos que esperar justo ahora 365 días para saciar uno de nuestros deseos más íntimos. Correr por las calles de la ciudad en la que tanto te gusta presumir para buscarte y quererte. Para mirarte desde todos los primas. En la lejanía de la última fila de una bulla. Quizás en las lágrimas de una madre que aprieta la mano de su hijo nazareno. O en la impresión de los ojos verdes de la Virgen del Rosario. «Porque son, niña, tus ojos / verdes como el mar, te quejas; / verdes los tienen las náyades, / verdes los tuvo Minerva, /y verdes son las pupilas /de las hourís del Profeta. Y las mariquillas de la Macarena.

Te deseamos tanto que nuestros corazones se aprietan al saber que no podremos vernos. Nosotros seguiremos en tus cosas que en estos días es poner orden en el mundo y escuchar las súplicas de todos los que necesitan tu ayuda en estos difíciles momentos de pandemia. Así que con la fuerza de un costalero que te lleva al cielo afrontaremos esta crisis para dar una de las chicotás más difíciles que se nos ha presentado. En ellos ya no correrá por los brazos y las piernas el sudor que bajo las trabajaderas jugaban con los trazos de Cristos de tinta.

Ahora el sudor está en la calle con los sanitarios y miembros de los cuerpos de seguridad del Estado. Guardias Civiles que están velando para proteger a niños y personas mayores. O el Cuerpo de la UME que está limpiando nuestras calles para que pronto vuelva a reír la primavera en ella.

Todo pasa y todo llega. Esto quedará en un mal sueño de primavera que nos alejó de las procesiones para tener a Dios más cerca en la intimidad de nuestros hogares. La Guardia Civil volverá a la puerta de San Nicolás para cuadrarse ante Nuestro Padre Jesús de la Salud y la UME dejará su boina a los pies de la Virgen del Rosario para dar gracias. Y nosotros te lo agradeceremos llenando de flores las capillas y algún rincón en el que nos enseñaron a rezar. Este año la Semana de Pasión estará en los hospitales donde se libra la calle de la Amargura del siglo XXI. Allí están sufriendo muchas personas como Jesús con la Cruz. Un camino difícil que acabará en la resurrección hacia un mundo mejor y otro 28 de marzo que nos devolverá la primavera y todo lo que tanto soñamos.

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