El Cirineo, 💙 Opinión

Querido «propietario»

Querido «propietario»

No tengo el gusto de conocerte personalmente y, visto lo visto, comienzo a sospechar que esta insoportable carencia, que me desasosiega profundamente, difícilmente terminará por subsanarse, aunque muchos me han hablado de tu obra y milagros.

Antes de nada, he de decirte que soy perfectamente consciente de lo ocurrido, y he bebido, como siempre, de varias fuentes. Quien desconoce parte de la historia es el sujeto en bicicleta a quien filtraste interesadamente lo que te beneficiaba para que hiciese el mismo ridículo que vienes haciendo con tus actos. Frente a la veracidad de todo lo expuesto, lo único que genera sombra de duda es precisamente lo que me obliga a dirigirme a ti entre comillas. Digamos, sin entrar en mayor detalle, que el proceso en el que el barco se convirtió en animal de compañía tiene ciertas lagunillas.

Seré breve: cada vez que venga a colación y tenga sentido en el contexto de lo que se deba contar tu nombre volverá a ponerse encima de la mesa, te guste o no. Ojo, cuando toque, ni más ni menos. Ni asustas a nadie ni nadie va a proporcionar alimento gratuito a tu ego pueril. Pero ten meridianamente clara una cosa: no pienses ni por un instante que las actitudes mafiosas y las amenazas infantiles tienen efecto alguno. Llevo años navegando entre el oleaje, peleando contra tormentas de verdad, de modo que podrás imaginar la carcajada que ha provocado la brisa patética que deriva de tu «advertencia». ¿Piensas que eres el primero que intenta tomar medidas de índole judicial sin que jamás se haya podido traducir en nada? ¿Crees que a estas alturas no soy consciente de dónde están las líneas que no se pueden traspasar? Que todo el mundo tenga claro que no las marcan unas ridículas amenazas de presunto matón de taberna.

Concluyo mi carta reconociendo que desconozco con quienes estás acostumbrado a codearte recientemente, aunque, francamente, me tiene absolutamente sin cuidado. Pero más allá de constatar que te tienes en una estima que no te corresponde -que tienes muchos pajaritos, por si no se me entiende-, me atrevo a sugerirte, con cariño, que antes de seguir quedando en evidencia, sería conveniente que la persona que te ha asesorado jurídicamente en todo este enojoso asunto que tanto te altera, con el que llevas meses haciendo el ridículo, te explicase pormenorizadamente lo que se puede y lo que no se puede decir. Básicamente, para no provocar hilaridad con tus ridículas bravuconadas. Tu autorización no es necesaria en absoluto, de modo que ya sabes donde te puedes meter las medidas que amenazas con adoptar.

Se despide con una sonrisa divertida, espero que para siempre.

Guillermo Rodríguez

PD: No te molestes en volver a invitarnos. Seguiremos sin hacer acto de presencia.

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