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A paso mudá, 💙 Opinión

¿Quién nos diría que iba a ser el último concierto, la última procesión o el último ensayo?

Van llegando los últimos compases de 2020, un año atípico pero en el cual hay cosas buenas con las que quedarse. ¿Quién nos diría que iba a ser el último concierto? ¿Quién nos diría que era el último ensayo? ¿Quién nos diría que era la última tertulia? ¿Quién nos diría que era la última procesión aquella de enero o febrero?

Y así, tal cual, es la vida. Momentos en los cuales no hay respuesta clara y concisa para algunas cuestiones. Aún así, el cofrade sabe esperar. Creo que la cristiandad y las personas que dedican parte de su vida a las hermandades, cofradías y a la Semana Santa, han sido de comportamiento ejemplar en cuanto a la movilidad y a las restricciones. Porque todos tenemos ganas de vivir de nuevo nuestra cuaresma y nuestra semana grande tal y como la conocemos, de volver a nuestros ensayos, a nuestros certámenes, a nuestras noches de preparativos; en resumen, a volver a renovar nuestra ilusión.

Y quizá, en este año tan raro, he podido idolatrar demasiado la figura del cofrade en mis artículos, pero, ¿acaso no hemos sido ejemplares? Ha habido actos de todo tipo, con cientos de personas masificadas, y nosotros nos hemos mantenido al margen. Lo poco que se ha podido celebrar, se ha hecho con las medidas pertinentes y la confianza de la buena conducta de la gente. Hemos sabido innovar en aquellos momentos de necesidad, hemos sabido apoyar a los necesitados en el momento que se ha requerido, pero solo nos falta devolver la ilusión y las ganas a todos y cada uno de los cofrades que de verdad se han quedado en casa.

Sin duda alguna, el año 2020 ha sido el año del cofrade ejemplar. Y si no es así, así lo creo yo.

Tengamos Esperanza.

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