Otra semana más seguimos con los apuntes de mi cuaderno frente al Atlántico, ahora sí, junto a una copa de manzanilla de Sanlúcar y unas tortillas de camarones. Y medité sobre otro problema que viene ocurriendo en nuestras Hermandades, y es la juventud cofrade. Aunque como todo en la vida hay excepciones, la juventud cofrade actual tiene un problema de manera global.
Hablamos de la nueva generación que se presenta y que está empezando a hacer de las suyas en las hermandades. No quiero generalizar, pero se advierte una nueva quinta de jóvenes que solo se preocupa de ‘cambios’ bajo los pasos, de bandas punteras o de cómo vestir a la Virgen y darle un cambio total a la tradición heredada de nuestros mayores.
Últimamente veo la llegada de algunos jóvenes que intentar cambiar la historia de sus propias cofradías, darles un giro, y postularse como los grandes inventores de un nuevo tiempo a su gusto y antojo. Despreciando a los que trabajaron y consiguieron que las hermandades sean hoy lo que son, con todos los problemas de épocas pasadas.
Lógicamente hay excepciones de jóvenes que tienen un exquisito respeto y gustó por aquellos que dieron , en su día, su vida por su hermandad. Pero por desgracia, cada vez más, hay una juventud que viene con la idea de darle al botón de borrar , y eliminar toda la historia. Y esto ya está empezando a pasar factura en muchas cofradias.
A nuestros veteranos, hoy, nadie les pide consejo ni les pregunta qué harían ellos ante cierto problema. Hay una ornada que se cree en posesión de la verdad, porque han visto miles de videos en el YouTube. En definitiva, una juventud, que crea discusiones y enfrentamientos y que se apuntó en una hermandad de negro y esparto y ahora la quieren cambiar para ser de capa y de barrio. O al contrario. Que hay gente para todos los gustos.





