Opinión, Sin ánimo de ofender

Renovarse o morir

Ya en ocasiones anteriores les hablaba de la realidad a la que todos, y en particular nuestras hermandades, se enfrentan actualmente con el papel tan relevante que en los últimos tiempos ha pasado a ocupar la informática y, dentro de ella, la función informativa y comunicativa con la inmediatez y la rápida propagación que esta dinámica conlleva. Es incuestionable la influencia que el desarrollo tecnológico ha ido ejerciendo poco a poco sobre nuestro estilo de vida y, cómo no, las formas de trabajo. Por esta razón que podría resumirse en el célebre dicho “renovarse o morir” tal vez no sea la decisión más adecuada la de quedarse estancados en el pasado dándole la espalda al presente y al futuro que, en cuestiones como estas, llega a veces demasiado rápido.

El uso de los ordenadores, de internet y de todo lo que la suma de ambos factores puede llegar a ofrecer, ha hecho que las cofradías encuentren en la informática el medio idóneo para labores relacionadas con la gestión y la administración de todo cuanto quepa imaginar. Pero sin embargo, y como ya dejaba entrever previamente, el rol de internet y en especial de las redes sociales se ha convertido en el recurso preferido de las distintas corporaciones para mantener al colectivo cofrade informado de todo cuanto acontece en el seno de ellas, siendo estas la propias encargadas de dar sus propias primicias, informar de los eventos religiosos programados, de las iniciativas a emprender y acompañar estos comunicados con las fotografías oportunas, conscientes del enorme poder del estímulo visual.

Evidentemente, esto se traduce en la absoluta desaparición de las distancias, de las esperas, de la dependencia de los medios de comunicación tradicionales y de la proximidad a la Semana Santa como el aliciente necesario para el lanzamiento de todo tipo de publicaciones que den a conocer los sucesos más reseñables de la vida cofrade de todo un año.

Teniendo en cuenta la incuestionable importancia de internet en nuestros días, negarse a que esta herramienta se asiente en el día a día de las hermandades no es sino una torpeza, pues al margen de las redes sociales – ya que no es algo muy habitual la ausencia de estas en Facebook o Twitter – quizá tampoco sea del todo inteligente la decisión de prescindir de una página web oficial de uso exclusivo de la corporación y, donde poder compartir no solo las últimas novedades y próximos acontecimientos, sino también donde organizar debidamente los diferentes álbumes fotográficos, a veces tan caóticos, los datos más notables sobre los titulares, la historia detallada, la imprescindible labor social o el patrimonio artístico.

Aunque todo eso suene a trabajo exhaustivo para los más rezagados o desidiosos, cabría añadir que así y todo, la labor no debería quedar ahí, pues las actualizaciones, adecuaciones, presentación y estética son asimismo unos pilares esenciales que no hay que desentender, máxime si tenemos en cuenta el escaparate que todo el conjunto supone y la sensación que se transmite al lector – de dentro y, cada vez más, también de fuera – que tan a menudo busca curiosear y ser partícipe del presente, pasado y futuro de la hermandad y, en su lugar, se encuentra con la triste realidad de un blog descuidado más propio de un quinceañero que de una cofradía hecha y derecha.