A contracorriente | “Restrínjalo usted, yo no se lo voy a decir a hermandades”

Ramón Valdivia, recién nombrado administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, reflexionaba así -con la frase del titular- en el programa Luz de Pasión, de 7 TV en Cádiz. 

Toda una declaración de intenciones que pone sobre la mesa un asunto en segundo plano, la necesidad de que las propias cofradías se autogestionen. Esto es que, aunque haya unas reglas, estas sirvan como guía y la hermandad de turno sepa lo que tiene o no tiene que hacer. Y, por encima, la supraentidad que las representa. 

Eso último es el ideal, aunque no es menos cierto que los últimos ejemplos magnos, de Sevilla a Jerez pasando por Córdoba, Jaén o Huelva, han puesto en evidencia que la supraentidad entiende la autogestión en la calle de una manera, cuanto menos, peculiar. 

Quizá, la autogestión sea una quimera. Tal vez, nunca llegue a alcanzarse, pero ya es hora de que las cofradías asuman su mayoría de edad y empiecen a tomar decisiones coherentes, que se abstraigan del frenesí social. Eso parece tenerlo claro el administrador apostólico de Cádiz. Ya es un paso. Ahora, a las hermandades les toca dar el suyo.