Arrancamos una nueva Cuaresma y nuestro corazón vuelve a latir profundamente. La vida ha vencido a la muerte y la ansiada primavera vuelve tras estos dos oscuros años de pandemia y de ostracismo.
El Miércoles de Ceniza es ese día donde se renuevan las ilusiones, ese día donde las Imágenes vuelven a caminar entre los hombres, ese día en el que el incienso vuelve a impregnar los rincones de nuestra ciudad. Hoy son muchos los que se acercarán de nuevo a sus Parroquias para rememorar aquel camino que el Hombre recorrió para redimir a la humanidad del pecado, aquel peregrinaje por la Vía Dolorosa que es imitado a lo largo de cada Cuaresma por esos fieles, quienes dos mil años después continúan rememorando Sus enseñanzas.
Hoy sabemos que empieza la Cuaresma, porque en nuestra ventana vuelve a lucir el destello del sol, porque la temperatura invita a abarrotar las calles que servirán de alfombra del paso del Señor en un futuro muy próximo. Es momento para el reencuentro interior, para disfrutar la travesía y de abandonarse al delirio de la intensa demora, para preparar minuciosamente el ensamblaje y para retornar a la vida.
¡Cofrade, se acabó la espera!





