Algunos dirán que El Rocío pasará, que es sólo una moda… Aquí tenéis la prueba de que no será así.

Alejandro y Abril son dos niños de mi Hermandad. Hijos de jóvenes que conocí siendo niños. A Rocío, la conocí siendo una enana que bailaba y cantaba todo el día. A Eloy, un poquito más mayor, pero aún no le había salido barba. Hoy, llevan a sus hijos al Rocío, como sus padres hicieron con ellos.
Abril y Alejandro, amigos desde que estaban en la barriga de sus padres, seguirán el camino rociero. Serán portadores de esperanza y tendrán en la Virgen del Rocío a su guía, su faro, a una madre buena. Ella será quien guíe sus pasos por este sendero de la vida. Ella será principio y fin de sus días y sus noches.
Juntos soñarán con un nuevo Pentecostés. Juntos vivirán millones de vivencias al lado del Simpecado blanco y oro. Juntos vivirán muchos Rocíos, siempre teniendo a la Virgen y al Pastorcito Divino como referentes y ancla de fe.





