Querido Reyes Magos:
Lo siento, ¡este año sí que me pilló el toro!, pero discúlpenme, estoy como media población, a base de paracetamol y mucha agua (¿se imaginan lo primero que voy a pedirle?) Es broma.
Antes de nada quiero agradecerles el regalo del año pasado. Esa esperanza que tanto anhelaba, aunque aún conservo el ticket regalo por si hay que descambiar. Ya saben… Nunca sabes cuándo pueden aparecer las ranas. ¡Gracias de todo corazón!
Este año, la verdad, no sé muy bien qué pedir. Bueno sí, un buen reloj para el Diputado Mayor de la Paz, ¡nos ha prometido entrar antes! Ya sabe, Melchor, el tiempo es oro. De camino, y ya metida en faena, una espléndida Semana Santa, que este año cae tempranito y puede helar. Dígale a San Pedro que el grifo que tenga que arreglar, lo arregle antes.
Gaspar, a usted le pido diálogo para solucionar los desacuerdos en la calle Isaac Peral. Demasiados frentes. Ya saben, los estatutos, la incorporación de la Hermandad de Cañero a la Carrera Oficial… No todo debe caer sobre los mismos hombros. Haga que el don de la palabra reine en la sede de la Agrupación.
Mi querido Baltasar. A ti te pido paz. Paz en el mundo. Ya estoy harta de las guerras y que todo el odio se traslade a todos los ámbitos de la vida. En esta noche ningún niño debería irse a dormir con miedo, sino con ilusión.
Por último, y a los tres, porque sería en grandes cantidades, les pido carbón para quienes siguen nadando en el resentimiento. Resentimiento que siempre sufren los niños envidiosos que han tenido que devolver el juguete que les habían prestado hace ya demasiado tiempo, incapaces de entender que era eso, algo prestado y no algo suyo.
Como cada año, aquí les espero con la misma ilusión de todos los años.





