A las 20:30 horas, la cola llegaba hasta la Puerta de las Campanillas. El sol apretaba con fuerza y los curiosos se acercaban para preguntar qué acto había en el interior de la catedral. El día de San Fernando estrenaba el horario vespertino, que se sumaba al tradicional, que comienza a partir de las 8:30 h y concluye a las 12:00 horas.
Por la tarde, a las 18:30 h., las puertas volvían a abrirse para poder ver al rey santo. Poco antes de las 21:00 h., los guardias avisaban de que no podría acceder más público al interior del templo, intentando, sin éxito, que les permitieran pasar. De fondo, las formaciones musicales servían como telón a una jornada que se acercaba a su final.













