Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces o más con la misma piedra, y en esta bendita ciudad de Sevilla parece que lo llevamos a gala cada vez que nos dan la ocasión.
Tanto es así que aquí, en la flamante capital de Andalucía, volvemos a demostrar lo mal y tarde que hacemos las cosas cuando no hay nadie que se preocupe por enmendar la plana.
Efectivamente, han acertado. Hablo del enigmático cartel de la Semana Santa 2022, que es día de hoy un misterio y continuará de ese modo hasta nada más y nada menos que el 19 de febrero.
Es decir, que mientras todas y cada una de las 7 provincias restantes de la comunidad autónoma andaluza tienen ya más que presentado su cartel antes de que acabe el mes de enero, la que debería dar ejemplo por ser la capital es la que más atrasada de todas; y con ello, la que no saldrá en la foto, una vez más.
¿Y quién tiene la culpa de este desastre de gestión? Porque es un absoluto desastre, lo miren donde miren.
Podríamos pedirle cuentas al Consejo de Cofradías, que es quien pone fecha a la presentación, pero eso no es posible porque todos tenemos claro que el máximo organismo competente de las hermandades sevillanas lo hace todo muy bien; y para comprobarlo no hay más que preguntar a los abonados de las sillas o a las corporaciones que procesionan en el Santo Martes, perdón, en el Martes Santo quería decir.
O tal vez habría que hablar con el nuevo alcalde, que llevaba por bandera en su discurso de investidura la reivindicación, pero se ve en sus cálculos de actuación no entra el exigir un cartel de Semana Santa en la fecha lógica, por extraño que parezca.
Y esa dejadez generalizada ya ha tenido, nuevamente, consecuencias: Mientras Córdoba, Málaga, Cádiz u otras ciudades andaluzas y españolas sacaban pecho en la Feria del Turismo Fitur, Sevilla pierde una vez más otra oportunidad de oro para mostrar al mundo su Semana Santa a través de la obra pictórica que desde hace décadas la anuncia.
Que conste que estas líneas no son ni mucho menos una valoración del cartel, que ese será otro tema para analizar más adelante; sino simplemente un grito de desesperación y profunda tristeza por ver cómo año tras año tu ciudad queda relegada por la propia ineficacia y falta de ganas de sus gobernantes y representantes.
Pero todo es en vano porque mientras las otras 7 provincias de Andalucía han aprovechado el tirón de Fitur mostrando su cartel ante el turismo nacional y extranjero; Sevilla se mete su caparazón y otea el panorama entre silbiditos. Esperpéntico, absurdo y decepcionante, una vez más. ¡Puntazo para la capital!





