El Hermano Mayor de esta emblemática cofradía explicaba anoche en un programa radiofónico el interés mostrado por numerosas personas en realizar un Santo Entierro Magno o Grande.
Pues bien, ya era de que se alzara la voz en torno a este tema, aunque sea un simple aleteo de ilusión a tenor de una pandemia que se ha llevado millones de vidas por delante.
El Santo Entierro es, sin lugar a dudas, una de las corporaciones sevillanas con más solera y antigüedad, algo evidente no solo desde el punto de vista histórico sino también de puesta en escena, contando en su cortejo procesional con una amplia representación de hermandades y autoridades civiles y eclesiásticas.
La corporación ha presidido y organizado, por ese prestigio y dignidad de la que goza, diversas procesiones magnas que han tenido a lo largo de la historia – principalmente en el siglo XX- un carácter muy extraordinario y puntual.
El del año 2004 -el último celebrado hasta la fecha- tuvo lugar con motivo del 400 aniversario de la Regulación de las Estaciones de Penitencia por parte del Cardenal Niño de Guevara.
El Entierro Magno de 1992 vio la luz gracias a la Exposición Universal y a la llamada «era de los descubrimientos», cumpliéndose en ese mismo año los V siglos de la llegada de Colón al nuevo mundo americano.
Y así una larga lista hasta llegar a la primera edición, promovida por el Ayuntamiento de Sevilla y los Duques de Montpensier en 1850 para revitalizar la Semana Santa en la ciudad.
Todas ellas han sido puestas en marcha con una motivación evangelizadora y conmemorativa; y sin lugar a dudas estamos en un momento perfecto para trabajar en un nueva edición.
El mundo sufre una epidemia fuerte y duradera que ha atravesado los cinco continentes dejando una masacre a su paso. Un Santo Entierro Magno de acción de gracias durante el tiempo destinando para ello, la Semana Santa, parece razonable y yo diría incluso necesario.
Sería además una oportunidad estupenda para disfrutar de misterios inéditos en una procesión de estas características, como el del Cautivo y Rescatado del Polígono de San Pablo o el de las Negaciones de Pedro del Carmen Doloroso, hermandades que por su reciente incorporación a la nómina de la Semana Santa no han podido participar anteriormente en el culto.
Y, por qué no, de incluir a Cofradías del Viernes de Dolores o Sábado de Pasión que no han tenido oportunidad de hacer Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, como la Misión, Pino Montano, la Milagrosa o San José Obrero.
Es más que comprensible la prudencia del mandatario de la corporación de San Gregorio, dado el panorama incierto y poco halagüeño que tenemos. Pero hay que dejar atrás los miedos al qué dirán y empezar a preparar actos para el momento en que sea posible.
El Santo Entierro Magno se pide a gritos en el sector religioso y cofrade de la ciudad desde hace varios años, para conmemorar efemérides tan diversas como el Año de Murillo, el de Juan de Mesa o el IV Centenario del Gran Poder. Y ahora sin duda se da una circunstancia más relevante todavía con la endiablada pandemia.
Algunos expertos, políticos y médicos dicen que no es momento de preparar nada sino de tomar medidas para combatir el Covid-19. Pero olvidan que la esperanza y la ilusión son también esenciales en momentos como el actual.





