El hermano mayor asume “la responsabilidad” del caos que derivó en la fallida restauración y anuncia que el IAPH revisará también al Señor de la Sentencia y a la Virgen del Rosario
La basílica de la Macarena, la casa de hermandad y la parroquia de San Gil se vieron colapsadas este martes por la masiva afluencia de hermanos convocados al cabildo general extraordinario para someter a votación la propuesta de restauración de la Virgen de la Esperanza, titular de la corporación de la Madrugada. Se estima que unos 2.000 hermanos han acudido a la asamblea. La sesión, con un ambiente de notable expectación, comenzó con casi una hora de retraso, mientras en el exterior centenares de macarenos continuaban esperando su turno para acceder. La decisión de iniciar el acto sin que todos hubieran entrado, que contó con la anuencia de la autoridad eclesiástica competente, provocó un malestar generalizado y gestos de indignación entre los asistentes que quedaron fuera.
Consciente del descontento, el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, cuya intervención ha sido recibida con abucheos en algunas de las zonas habilitadas para albergar a los hermanos, tomó la palabra al inicio del cabildo para pedir disculpas públicamente a los hermanos: “No siempre puedes controlar lo que sucede, pero puedes decidir cómo responder ante ello. Y en el caso de la Junta de Gobierno, la dignidad empieza donde termina la responsabilidad. Por eso nos declaramos responsables de lo ocurrido”, afirmó con firmeza.
Sin prórroga: «No he solicitado ampliación alguna del mandato»
En medio de los rumores que circulaban en las últimas semanas sobre una posible solicitud de prórroga en el cargo, Cabrero zanjó la cuestión de forma categórica: “No he solicitado al Arzobispado ninguna prórroga de un año”, declaró ante los asistentes, desmintiendo así que estuviera contemplando la prolongación de su mandato al frente de la hermandad. La afirmación fue recibida con atención por los hermanos congregados, algunos de los cuales habían expresado inquietud por la eventual ampliación del mandato, cuando la corporación se encamina hacia la celebración de elecciones.
Restauración a debate: propuesta formal y presencia de Arquillo
El punto central de la jornada fue la presentación del informe técnico del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), que recomienda una intervención sobre la imagen de la Virgen de la Esperanza, cuya restauración se propone encomendar al especialista Pedro Manzano, con amplia trayectoria en la conservación de patrimonio sacro.
Durante la sesión, Cabrero anunció que el propio IAPH evaluará también el estado de conservación de los otros dos titulares de la hermandad, el Señor de la Sentencia y la Virgen del Rosario, como parte del plan integral de revisión patrimonial que impulsa la actual Junta de Gobierno. El hermano mayor ha recordado que la autoridad eclesiástica estaba informada de las labores sobre las imágenes, no siendo necesaria la autorización del cabildo de hermanos.
El acto contó asimismo con la presencia del restaurador Francisco Arquillo, autor de la última intervención realizada sobre la Virgen de la Esperanza, acompañado por su hijo David Arquillo, también restaurador y partícipe en la intervención. Ambos se encontraban en la basílica, y se preveía que intervinieran en la parte final del cabildo, dentro del turno de ruegos y preguntas, para ofrecer su versión de los hechos en relación con el estado actual de la imagen y los trabajos previos.
El relato de los hechos y el informe técnico: claves del debate sobre la restauración de la Virgen de la Esperanza
Uno de los momentos más esperados del cabildo general extraordinario de la Hermandad de la Macarena fue la exposición detallada de los acontecimientos ocurridos durante la madrugada del pasado 21 de junio, cuando la imagen de la Virgen de la Esperanza fue repuesta al culto tras una intervención de mantenimiento. El secretario de la corporación, Francisco Castilla, fue el encargado de realizar un relato cronológico y documentado de los hechos que motivaron la actual propuesta de restauración.
De acuerdo con su intervención, el mayordomo de la Virgen se vio obligado a llamar insistentemente —hasta en seis ocasiones— al profesor Francisco Arquillo, responsable de los trabajos realizados en la dolorosa. Ninguna de esas llamadas fue atendida, pese a la creciente preocupación de los presentes, quienes mostraban su insatisfacción con el aspecto que presentaba la talla tras la limpieza, especialmente por la colocación de las nuevas pestañas. En esta tesitura, se procedió a su inmediata reposición al culto, considerando también que mantenerla fuera del presbiterio habría generado una alarma innecesaria entre los fieles.
Finalmente, hacia las diez de la mañana de aquel sábado, se logró establecer contacto telefónico con David Arquillo, hijo del restaurador, quien -siempre según el informe- manifestó de forma literal que, según su criterio, la imagen se encontraba en idénticas condiciones que al finalizar la intervención. Para despejar cualquier sombra de duda entre los hermanos, se organizó una veneración extraordinaria en la que se colocó a la Virgen lo más cerca posible del presbiterio, con el único objetivo de garantizar la transparencia informativa y permitir que pudiera ser observada con detenimiento por todos los devotos.
Un informe técnico minucioso y nuevas valoraciones
El informe presentado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) confirma que la actuación realizada sobre la dolorosa incluyó más que simples labores de mantenimiento. Entre otras cuestiones, se ha documentado una adecuación del nivel de limpieza, así como la reconstrucción volumétrica de zonas en las que se había perdido la capa de preparación y reintegraciones por desgaste material. El informe ha precisado que la hermandad pagó 10.500 euros por las intervenciones dirigidas por Arquillo.
Respecto a las pestañas, el documento técnico precisa que su colocación tuvo lugar inmediatamente antes de vestir a la Virgen, lo que podría haber provocado un leve desplazamiento, alterando sutilmente la expresión de los ojos. El pasado 22 de julio, los especialistas Francisco y David Arquillo remitieron un burofax formal a la corporación, solicitando expresamente intervenir durante la sesión. La respuesta por parte de la junta de gobierno llegó tres días después, el 25 de julio, cuando el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, les comunicó que podrían hacer uso de la palabra únicamente durante el apartado de ruegos y preguntas, el cuarto punto del orden del día, y en calidad de hermanos de la cofradía, sin ningún tratamiento diferenciado.
El informe oficial elaborado por la junta de gobierno subraya que tanto Pedro Manzano como Fuensanta de la Paz, tras la inspección realizada el 23 de junio a la dolorosa, llegaron a la conclusión inequívoca de que la intervención efectuada por los Arquillo excedía con claridad los límites de una mera intervención de conservación de la imagen, tal como inicialmente se había previsto. Esta cuestión fue clave para el inicio del proceso que ahora se debate.
Una vez concluido el primer punto del orden del día del cabildo extraordinario, tomó la palabra José Luis Gómez Villa, técnico del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) especializado en estudios de carácter histórico, quien intervino como portavoz del equipo responsable del exhaustivo informe de conservación de la Virgen de la Esperanza. Durante su alocución, detalló que el citado informe ha sido fruto del trabajo coordinado de un equipo multidisciplinar integrado por catorce profesionales, todos ellos adscritos al propio IAPH. Para la elaboración de este análisis técnico-científico, fue necesario el traslado de la dolorosa al antiguo monasterio de la Cartuja de Sevilla, sede de dicho organismo. El desplazamiento se realizó el pasado 2 de julio, con llegada a las instalaciones antes de las seis de la mañana, permaneciendo allí la imagen hasta las nueve de la noche, en una jornada en la que se llevaron a cabo las correspondientes pruebas diagnósticas y procedimientos de evaluación que sustentan las conclusiones del documento presentado ante la asamblea de hermanos.
Durante su exposición, Gómez Villa explicó que el objetivo del traslado fue la realización de un estudio integral y riguroso, que permitiera valorar con criterios científicos el estado actual de conservación de la imagen mariana. La Virgen de la Esperanza fue sometida a diversas técnicas de diagnóstico por imagen, análisis físicos y químicos, así como a un examen morfológico y estratigráfico detallado, siguiendo los protocolos establecidos por el Instituto en materia de bienes culturales. El técnico subrayó que el proceso se desarrolló en un ambiente de absoluto respeto, bajo condiciones de control ambiental estricto y con la presencia permanente de responsables de la Hermandad. La jornada concluyó con el retorno de la imagen a su sede canónica en condiciones de máxima seguridad, tras un día de análisis técnico que ha permitido establecer una base documental objetiva sobre la que se sustenta la propuesta de intervención planteada por el propio IAPH.
Los datos que arroja el TAC
El Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico ha revelado los resultados del estudio tomográfico realizado a la imagen de la Virgen de la Esperanza, arrojando datos concluyentes que permiten avanzar en la comprensión material y cronológica de esta venerada talla sevillana. La intervención diagnóstica, centrada en un escáner TAC de alta precisión, ha permitido constatar que la Virgen mide 176,5 centímetros de altura por 48,5 de anchura, y que su estructura se articula en un total de once piezas ensambladas, características que se corresponden con una ejecución escultórica propia del siglo XVII.
Uno de los aspectos más reveladores del informe reside en la policromía de la imagen, que ha sido atribuida con rotundidad a la misma época de su hechura. Tanto los materiales empleados como la técnica pictórica detectada confirman que se trata de una labor coetánea a su ejecución original, lo que consolida aún más su adscripción cronológica al Barroco pleno sevillano. Este dato, respaldado por la calidad artística de la talla y la pericia técnica apreciable en su acabado, sustenta la hipótesis de que fue realizada por un escultor de primer orden durante el siglo XVII.
El informe elaborado por los especialistas del IAPH ha dejado en evidencia que la intervención practicada en junio por Arquillo se sustentó únicamente en un diagnóstico preliminar, basado exclusivamente en la prueba del TAC. No se llevaron a cabo otras evaluaciones técnicas complementarias, lo que ha motivado que los actuales trabajos de conservación contemplen una actuación más profunda y minuciosa. Durante el análisis, los técnicos detectaron la presencia de un ataque xilófago en el interior de la imagen, una agresión biológica que ha causado una grieta vertical en una de las piezas estructurales, afectando de forma significativa a la estabilidad interna de la talla.
Por esta razón, el tratamiento previsto no se limitará a subsanar los efectos de la intervención anterior, sino que abarcará un conjunto de patologías estructurales y de conservación que comprometen el estado general de la imagen. La restauración, por tanto, se concibe como una labor integral que aspira a preservar y consolidar la integridad material de la Virgen de la Esperanza en su totalidad.
La grieta del rostro y los ojos de la Macarena
Los estudios técnicos realizados por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico han puesto de manifiesto una serie de alteraciones visibles en la imagen de la Virgen de la Esperanza, derivadas de intervenciones recientes que han tenido efectos estructurales y estéticos relevantes. Uno de los aspectos más preocupantes es la aparición de una grieta en el lateral izquierdo del rostro, la cual atraviesa de forma longitudinal toda la carilla. Este tipo de fisura, al no haber sido tratada desde su origen interno, presenta una tendencia natural a agravarse con el paso del tiempo, generando incluso la reaparición de manchas superficiales que alteran el acabado cromático original.
Entre los hallazgos más significativos se encuentra la detección de un recrecimiento en la zona de los párpados, resultado directo de la intervención ejecutada por Arquillo. Aunque se aplicaron recursos de policromía para intentar disimular esa modificación, el informe del IAPH certifica que el recrecimiento es perceptible a simple vista, tanto en el borde superior como en el inferior de los párpados. Este aumento artificial ha generado, como efecto colateral, una notable reducción del tamaño aparente del globo ocular, alterando la expresión visual de la imagen.
El diagnóstico técnico no deja lugar a dudas: se ha constatado mediante análisis científicos la existencia de un recrecimiento efectuado con pasta de madera en ambas zonas palpebrales. Si bien la aplicación inferior presenta una menor prominencia, el resultado global supone una alteración material y volumétrica de la configuración original del rostro, que deberá ser valorada cuidadosamente en el proceso de conservación integral que se está diseñando para garantizar la recuperación y autenticidad de la talla.
La actuación de Arquillo
El informe técnico elaborado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico revela un conjunto de intervenciones acumuladas sobre la Virgen de la Esperanza que han provocado alteraciones materiales, cromáticas y morfológicas de considerable alcance. Entre las observaciones más llamativas, los especialistas subrayan el estado de opacidad de las lágrimas que luce la imagen, originalmente realizadas en cristal y que, sin embargo, han perdido su transparencia natural. Esta pérdida de translucidez se debe a la aplicación de adhesivos inadecuados, responsables de la alteración del efecto óptico que debería caracterizar estos elementos.
Otro dato relevante es la presencia de humedad en la zona dorsal de la talla, una circunstancia que plantea interrogantes sobre las condiciones ambientales en las que permanece la imagen, así como sobre los materiales utilizados en intervenciones pasadas. En este sentido, el IAPH ha documentado signos de limpiezas excesivas sobre capas de preparación y en diversas zonas reintegradas, acumuladas a lo largo de las últimas cinco décadas. Desde 1978, año en el que el profesor Francisco Arquillo acometió una restauración integral en dependencias anexas a la Basílica, se han venido sucediendo distintas acciones que, lejos de limitarse al mantenimiento, se adscriben al ámbito de la conservación y la restauración, aunque sin los debidos protocolos previos de estudio y tratamiento, siempre según el informe.
El informe se detiene con especial atención en la última actuación practicada sobre la imagen, denunciando alteraciones formales en áreas delicadas como las cejas y los pelos de los párpados inferiores. Asimismo, se cuestiona la aplicación de barnices sin uniformidad ni criterio técnico, lo que ha desembocado en una modificación perceptible del aspecto cultual de la imagen. Las manos presentan evidentes anomalías en su policromía, mientras que la observación mediante luz ultravioleta ha sacado a la luz reiteradas intervenciones cromáticas en zonas tan visibles como las aletas y la punta de la nariz, los labios y los pómulos, lo que ha desdibujado parcialmente su fisonomía original.
Las conclusiones del estudio son contundentes: las acciones realizadas no responden a necesidades básicas de mantenimiento, sino a auténticas intervenciones de conservación que fueron ejecutadas sin estudios diagnósticos ni propuestas técnicas estructuradas, y además en plazos inusualmente breves. El dictamen final del IAPH no deja lugar a interpretaciones: Francisco Arquillo, en su intervención más reciente, se “extralimitó” en el alcance y naturaleza de los tratamientos aplicados, comprometiendo la autenticidad de una de las imágenes más veneradas de la religiosidad popular andaluza.
Dos comisiones para supervisar la intervención
Como medida de garantía y para asegurar la máxima transparencia y rigor profesional, la hermandad ha aprobado la constitución de dos comisiones diferenciadas: una de seguimiento y otra de trabajo técnico, integradas por profesionales de reconocido prestigio en sus respectivas disciplinas.
Comisión de seguimiento:
- Antonio Rodríguez Babío, delegado de Patrimonio del Arzobispado de Sevilla.
- José Roda Peña, catedrático de Historia del Arte.
- José Luis Gómez Villa, en representación del IAPH.
- Juan Manuel Miñarro López, profesor titular de la Universidad de Sevilla, área de Bellas Artes, especialidad en Conservación y Restauración, además de escultor-imaginero.
- Enrique Parra Crego, especialista en química aplicada al patrimonio.
Comisión de trabajo técnico:
- Carmen Mañero Gutiérrez.
- Araceli Montero Moreno, conservadora-restauradora del IAPH.
- Rocío Magdaleno Granja, conservadora-restauradora del IAPH.
- Eugenio Fernández Ruiz, técnico de examen por imagen y radiólogo del IAPH.
- Enrique Gonzálvez González, experto en soportes lignarios.
- Manuel Peña Suárez, pintor y policromador.
- Esteban Sánchez Rosado, escultor e imaginero.
- Emilio Sáenz, fotógrafo profesional.
Estas comisiones se encargarán de coordinar y verificar cada fase del proceso de restauración, asegurando el cumplimiento de los más altos estándares en conservación de patrimonio sacro. La decisión final sobre la restauración, votada por los hermanos, estará así respaldada por un sólido respaldo técnico y científico.
Las claves de la intervención de Pedro Manzano
El restaurador Pedro Manzano ha dado a conocer las líneas generales del tratamiento que propone para la Virgen de la Esperanza, subrayando la necesidad de un enfoque técnico riguroso, pero también profundamente respetuoso con la singularidad histórica y artística de la imagen. En su intervención pública, Manzano ha solicitado que se mantenga una actitud de respeto hacia Francisco Arquillo, artífice de anteriores restauraciones, y ha recalcado que la actuación prevista se sustenta en una metodología interdisciplinar, donde convergen distintas disciplinas científicas y patrimoniales.
Entre los aspectos fundamentales del diagnóstico previo, se contempla una batería de estudios aplicados a los materiales orgánicos que conforman la talla, especialmente la madera, cuyo análisis exige técnicas como la luz ultravioleta, fotografía digital de alta resolución, pruebas químicas para estudiar la policromía, así como la identificación botánica de las maderas originales y de aquellas incorporadas posteriormente. También se prevé la realización de una prueba de carbono 14 para precisar cronológicamente algunos elementos estructurales de la imagen.
La propuesta de intervención contempla un tratamiento integral que va mucho más allá de una simple conservación superficial. Se plantea, entre otras medidas, la revisión completa del sistema de sujeción de la corona, la aplicación de un tratamiento de desinsectación para erradicar posibles focos de xilófagos, y una evaluación pormenorizada de los ensambles internos, con objeto de consolidar las zonas debilitadas y proceder al cierre definitivo de la grieta detectada en la estructura.
En cuanto a elementos metálicos, se valora su sustitución por materiales más compatibles, en particular un clavo en la zona dorsal que, según el criterio técnico del restaurador, podría estar provocando la degradación de la madera circundante. También se ha anunciado la sustitución de los brazos articulados, así como el cambio del actual sistema de anclaje de las manos al antebrazo, para garantizar su estabilidad y durabilidad.
Otros puntos sensibles de la restauración incluyen la retirada de las lágrimas para limpiar el adhesivo que ha oscurecido su apariencia, así como la eliminación de las pestañas postizas para recuperar la forma original del borde palpebral superior. A ello se suma la limpieza del cristal de los globos oculares y la ampliación de su alojamiento interno, con el fin de evitar daños producidos por el roce de los alfileres de las vestiduras durante los cambios de indumentaria.
Pedro Manzano respondió a una consulta formulada sobre el estado de los párpados de la Virgen de la Esperanza, una de las zonas más sensibles de la talla. En su intervención, el restaurador explicó que, visualmente, puede apreciarse una línea que parece delimitar el punto donde debería comenzar el párpado original, pero advirtió que no será posible emitir un diagnóstico definitivo hasta que no se acometa la intervención directa sobre la zona, momento en el que podrá verificarse si se conserva íntegro o si presenta un grado mayor de afectación.
En paralelo, el experto Gómez Villa subrayó la falta de documentación técnica que acredite con claridad las actuaciones realizadas en restauraciones anteriores, lo que añade incertidumbre al proceso. Gran parte del diagnóstico actual se ha formulado a partir de observaciones mediante luz ultravioleta y otras pruebas analíticas, pero, como señaló, no existen registros escritos ni gráficos que detallen las modificaciones introducidas en intervenciones pasadas. Tanto él como Manzano reiteraron públicamente la importancia de generar y conservar documentación exhaustiva de todos los procesos, como garantía de transparencia, trazabilidad y respeto al patrimonio.
Dentro del programa general, se contempla una detallada documentación fotográfica de todo el proceso, así como la retirada de fijaciones de policromía y reintegraciones atribuidas a Arquillo, cuya estabilidad ha sido cuestionada. La limpieza general de la imagen será consensuada con la comisión de seguimiento, y entre los objetivos específicos figura la recuperación de las manchas originales en las mejillas, consideradas parte del lenguaje expresivo de la talla.
El plazo estimado de ejecución se sitúa en torno a los tres meses, siempre que los objetivos técnicos se vayan cumpliendo de manera progresiva. En caso contrario, el proceso podría extenderse hasta la Cuaresma de 2026, con el fin de garantizar una intervención prudente, documentada y plenamente reversible en todos sus aspectos. La restauración se desarrollará en dependencias de la propia hermandad, bajo control técnico y seguimiento patrimonial continuado. La intervención de Pedro Manzano ha sido respondida con una sonora ovación.
A todas estas intervenciones se sumó la voz de Fernández Cabrero, quien no quiso dejar pasar la ocasión para agradecer el rigor y la seriedad con que ambos especialistas están afrontando el encargo, y expresó su reconocimiento por la minuciosidad con la que están abordando el estudio técnico de la imagen. Ya entrada la medianoche, comenzó el proceso de votación previsto en el orden del día, que se desarrolló mediante el sistema de urnas físicas, asegurando así la participación ordenada de los asistentes en la toma de decisiones relativas al futuro de la restauración.
Un cabildo de alta tensión
A pesar del carácter técnico del encuentro, la jornada ha estado marcada por una fuerte carga emocional y por la tensión generada por el desbordamiento logístico, que ha comenzado con muchos hermanos aún en el exterior de los espacios habilitados por la corporación para someter a la aprobación de los macarenos un asunto de suma trascendencia para la vida de la hermandad, eso sí, con el visto bueno de la autoridad eclesiástica. El último grupo de hermanos ha accedido al cabildo durante la exposición del hermano mayor. El resultado de la votación sobre la restauración marca un hito en el presente inmediato de la corporación, que se enfrenta a una decisión de gran calado devocional, patrimonial y simbólico. Una noche intensa en San Gil, que deja muchas respuestas y, a la vez, nuevos interrogantes en el camino de la recuperación de la Esperanza.





