Una jornada de más de cinco horas concluye con 998 votos a favor frente a 458 en contra, en un proceso marcado por el colapso organizativo, la asunción de responsabilidades por parte del hermano mayor y la intervención de los restauradores
La noche del martes 29 de julio quedará marcada en los anales recientes de la Hermandad de la Macarena por la aprobación mayoritaria de la propuesta de restauración de la Virgen de la Esperanza, que será encomendada al reconocido conservador Pedro Manzano, tras un cabildo general extraordinario de más de cinco horas de duración. La votación, celebrada mediante urnas físicas y con participación masiva, arrojó un resultado concluyente: 998 votos a favor, 458 en contra, 13 en blanco y 6 nulos.
El desbordamiento absoluto de los espacios habilitados —la Basílica de la Macarena, la casa de hermandad y la parroquia de San Gil— evidenció la enorme trascendencia que reviste para los hermanos este proceso de restauración, que afecta a la titular de la corporación de la Madrugada. La cifra estimada de asistentes supera los 2.000 hermanos, muchos de los cuales aguardaron durante horas para poder acceder a la asamblea, generando una acumulación inusual de personas que tensó al máximo la capacidad organizativa de la hermandad.
Tensión inicial y disculpas públicas
El cabildo se inició con casi una hora de retraso, sin que todos los hermanos hubieran logrado ingresar en el interior de los recintos previstos. La decisión de comenzar sin esperar al acceso completo, avalada por la autoridad eclesiástica, provocó reacciones de malestar y protestas en el exterior. En un clima ya caldeado, el hermano mayor José Antonio Fernández Cabrero tomó la palabra entre sonoros abucheos en algunas zonas del templo para asumir públicamente la responsabilidad del caos derivado de la restauración: “Nos declaramos responsables de lo ocurrido. La dignidad empieza donde termina la responsabilidad”, expresó ante los presentes.
Asimismo, el hermano mayor negó de forma tajante los rumores sobre una posible prórroga de su mandato: “No he solicitado al Arzobispado ninguna prórroga de un año”, afirmó con rotundidad.
La restauración: eje de un debate técnico y devocional
El núcleo de la convocatoria giró en torno a la presentación del informe técnico del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), que recomienda una intervención integral sobre la imagen mariana, señalando la necesidad de abordar problemas estructurales y estéticos generados en parte por actuaciones previas. El restaurador Pedro Manzano, propuesto para ejecutar la intervención, expuso las líneas maestras del tratamiento, apostando por un enfoque documentado, interdisciplinar y profundamente respetuoso con la talla.
Cabrero anunció que el propio IAPH revisará igualmente al Señor de la Sentencia y a la Virgen del Rosario, como parte de un plan de diagnóstico global del patrimonio devocional de la hermandad.
Durante la sesión también se encontraban presentes los restauradores Francisco y David Arquillo, responsables de la intervención anterior realizada en junio, cuya ejecución ha sido objeto de fuertes críticas y constituye el origen inmediato del actual proceso. Ambos solicitaron intervenir formalmente durante la sesión, pero la junta de gobierno les otorgó únicamente un turno en ruegos y preguntas, como hermanos de base.
La cronología de los hechos y la grieta en el rostro
El secretario de la corporación, Francisco Castilla, ofreció un relato pormenorizado de los acontecimientos del 21 de junio, fecha en la que la imagen fue repuesta al culto tras una limpieza que generó un fuerte rechazo entre los hermanos. Las llamadas sin respuesta al restaurador, la polémica colocación de las pestañas, y la posterior veneración extraordinaria forman parte de un relato que sirvió de base para justificar la necesidad de una restauración en profundidad.
El informe del IAPH revela daños estructurales, como una grieta longitudinal en el rostro, signos de ataque xilófago, y alteraciones provocadas por recrecimientos en los párpados, así como opacidad de las lágrimas, barnices dispares y intervenciones cromáticas reiteradas en puntos delicados del rostro, todo ello atribuible a actuaciones acumuladas y, en especial, a la más reciente.
Un dictamen concluyente y nuevas medidas
El informe no deja margen a la duda: la actuación de Arquillo excedió los límites del mantenimiento y modificó elementos formales esenciales de la imagen. En consecuencia, la Junta ha impulsado la creación de dos comisiones diferenciadas —una de seguimiento y otra técnica— con participación de expertos en conservación, historia del arte y ciencias aplicadas al patrimonio, entre los que figuran nombres como José Roda Peña, Juan Manuel Miñarro, Antonio Rodríguez Babío o José Luis Gómez Villa.
La propuesta de Manzano contempla una intervención integral con medidas como la retirada de pestañas postizas, la limpieza de los ojos de cristal, la consolidación estructural, la eliminación de fijaciones inestables y un riguroso registro documental fotográfico y analítico de cada fase. El plazo de ejecución se estima en tres meses, pudiendo prolongarse hasta la Cuaresma de 2026 si así lo requiere el proceso técnico.
Una votación decisiva
La sesión concluyó con una votación ordenada en urnas, iniciada pasada la medianoche, tras más de cinco horas de deliberaciones y presentaciones. Con una mayoría clara, los hermanos de la Macarena han respaldado la opción de restaurar la imagen de la Virgen de la Esperanza de manos de Pedro Manzano, en un clima de emoción, responsabilidad compartida y aspiración colectiva a preservar la integridad de una de las tallas más emblemáticas de la religiosidad popular andaluza.
La Esperanza inicia así un nuevo capítulo, marcado por la ciencia, la transparencia y el amor de sus devotos, tras una jornada que será difícil de olvidar en los muros de la Basílica Macarena.





