La propicia meteorología y el marco incomparable de la Basílica de Santa María de Linares han predispuesto una mañana y tarde inmejorable para la Hermandad protagonista del Lunes Santo linarense.
La Cofradía de la Oración ha vivido su día con largas colas en la Basílica, sobre todo durante la tarde. El circuito programado cuidadosamente por las cuatro Cofradías que habitan la Iglesia Mayor de la ciudad ha funcionado a la perfección evitando grandes aglomeraciones en las puerta del templo y completando una jornada inolvidable para muchos de los fieles que se han acercado a la lonja. La colocación de la talla del Señor delante de su altar mayor y a ras de suelo ha permitido a los fieles visionar de cerca elementos de la talla que si no son vislumbrados desde un balcón son difíciles de distinguir a simple vista. Una magnífica puesta en escena que no ha olvidado la importancia de la Virgen de Gracia, que ha sido situada en el puesto que, ordinariamente, ocupa la talla del Señor.
Un día que, en circunstancias normales, hubiera provocado grandes estampas devocionales a lo largo y ancho de la ciudad de las minas.





