Lo que sucedió el pasado Martes Santo a las puertas de San Andrés ya forma parte de la memoria viva de la Semana Santa cordobesa. En una escena insólita y cargada de simbolismo, la Hermandad del Buen Suceso permitió el paso del cortejo de la Hermandad Universitaria, que se dirigía a la Santa Iglesia Catedral en una jornada marcada por los retrasos y las decisiones complejas provocadas por el riesgo de lluvia.
La excepcionalidad de la situación motivó una escena tan inusual como edificante: incluso fue necesaria la intervención de la banda de cornetas y tambores Monte Calvario que acompañaba al paso de misterio del Buen Suceso para abrir hueco en la estrechez de la calle San Pablo, permitiendo así el discurrir del cortejo universitario, que transitaba desde la Basílica del Juramento de San Rafael. Una estampa histórica que no hubiera sido posible sin la generosidad y el espíritu fraterno de la hermandad de San Andrés.
Como muestra de respeto hacia el carácter serio y austero de la cofradía universitaria, el paso de misterio del Buen Suceso salió a la calle en completo silencio, en un gesto de honda elegancia y delicadeza litúrgica. Aquella imagen, con la Virgen de la Presentación y Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso frente a frente y los hermanos compartiendo la calle en silencio, quedó grabada para siempre en los corazones de cuantos la presenciaron.
Como agradecimiento por este gesto de fraternidad y comunión, la Hermandad Universitaria ha querido corresponder acudiendo este martes a la misa mensual del Buen Suceso, compartiendo oración, presencia y afecto y haciendo entrega de un regalo muy especial, una instantánea que inmortaliza aquella histórica imagen. Una manera simbólica de sellar el vínculo que aquel Martes Santo de 2025 nació entre ambas corporaciones y que hoy se robustece con el lenguaje elocuente del agradecimiento.
La Hermandad del Cristo de la Universidad ha querido tener también un detalle con los hermanos de San Andrés, reconociendo así su disponibilidad y altura de miras en una jornada compleja. Dos hermandades distintas en forma, pero profundamente unidas en fondo, han escrito juntas una página de respeto, comprensión y fraternidad cofrade que permanecerá en la historia común de la Semana Santa de Córdoba.










