Muchas veces perdemos el norte y dejamos de ser conscientes dónde tenemos los pies parados. En el universo de las hermandades y cofradías no debería haber, bajo ninguna circunstancia, lugar para la confrontación incluso para la enemistad. Somos parte de la Iglesia y ello exige un compromiso moral en pro de construir una sociedad mejor. El primer paso para esta bella empresa ha de empezar siempre por ser ejemplo de comportamiento, ejemplificando un sentimiento de hermandad entre hermandades, valga la reduncancia.
Las sevillanas Hermandades de la Pura y Limpia y la del Baratillo celebraron un acto íntimo de hermanamiento entre ambas centenarias corporaciones, que da una importante lección catequética entre hermanos y cristianos. Hace varios meses, José Ignacio Arce Ríos, Hermano Mayor de la Cofradía del Miércoles Santo hispalense, invitó al Hermano Mayor de la Pura y Limpia a un acto del barrio del Arenal, donde radican ambas cofradías, y donde este le manifestó su deseo de querer ofrender a la Pura y Limpia con las flores que utilizara en sus cultos del mes de diciembre.
Sin duda, fue un acto que demostró la nobleza de la corporación baratillera, afianzando de este modo la buena relación existente entre ambas hermandades y poniendo de manifiesto el cariño entre los cofrades del barrio del Arenal. No cabe duda de que es un perfecto ejemplo de unión entre cofradías de penitencia y letíficas, que debería ser seguido por otras muchas de la ciudad de la Giralda, dando fe del respeto mutuo y del hermanamiento entre corporaciones que, al fin y al cabo, son partes activas de nuestra Iglesia.





