Un nuevo manto «confeccionado con puntadas de amor devotas», convertido en arte para la Virgen de la Estrella

Inalterable al desaliento e inagotable como el caudal del río que eternamente termina alimentando el océano, la creatividad que emana de las manos prodigiosas de Manuel Jiménez, auténtica referencia del arte de vestir a la Virgen, capaz como nadie de potenciar hasta el infinito la belleza de las imágenes marianas sublimando su magnificencia, con el objetivo último de propiciar la introspección y convocar a la oración, ha vuelto a lograrlo, concibiendo una nueva maravilla por obra y gracia de su arte y de la maravillosa Virgen de la Estrella.

Con motivo de la celebración del triduo sacramental que cada año celebra la corporación de la Huerta de la Reina, el vestidor ha creado un conjunto conformado por un delicado tocado de blonda, la magnífica saya bordada a realce en oro fino, con cinturilla y mangas a juego, según un diseño original de los hermanos Delgado en el taller de Francisco Pérez Artés, la corona realizada en plata de ley sobredorada según el diseño de Julio Ferreira y ejecutada en el taller de Manuel Valera y el puñal del Dulce Nombre, diseñado por Jesús Amaro y realizado también en el taller de Manuel Valera.

Además, la Virgen estrena un precioso manto de terciopelo color rojo coral, totalmente forrado en raso de seda del mismo color, que ha sido donado y confeccionado en la casa de hermandad por unos hermanos y «confeccionado con puntadas de amor devotas», como ha manifestado, con gran acierto, el propio Manuel Jiménez. Elementos individuales convertidos en arte, por las manos de Jiménez, y en toda una delicia para los sentidos, que pone de relieve la necesidad de que la Estrella devuelva su luz eterna a la oscuridad a la que nos someten las actuales tribulaciones.