La excelsa figura de María ha sido a lo largo de la Historia objeto de burlas, insultos e incluso de actos tales como escupir, arrojar desechos humanos o incendiarlas. Estos son solo unos ejemplos de los miles de acontecimientos que se han propiciado hacia nuestras imágenes, hacia lo que creemos y nuestras tradiciones, al fin y al cabo, hacia nuestra razón de ser.
Ocurrencias que, por supuesto, ha provocado y provoca que caiga, de cuando en cuando, la justicia sobre las personas que perpetran estas actuaciones en la sordidez y oscuridad de su corazón y alma. Cosas así se agravan en la actualidad por culpa de las famosas y dichosas, en ocasiones, redes sociales, que son escenario y foco de este tipo de «ocurrencias», donde se difunden por quienes las perpetran, en un intento fallido de ser alguien y coger nombre – ser unos más que otros – y así, demostrar su presunta valía en este mundo «repleto de cofradías», de una forma vanidosa en la que, como no, faltaría ese último factor que no se me olvida, el amiguismo.
Muchas han sido las iglesias, hermandades o asociaciones litúrgicas las que han tomado la figura de la virgen María y la han adaptado para mostrarla en avanzado estado de gestación. Como por ejemplo hacen en la parroquia de Santa Marina con la que era la antigua Alegría de la hermandad del Resucitado. Algo que podrá gustar o no, pero no me parece inadecuado, en la medida en que es una imagen lefítica y no una dolorosa.
Porque mostrar embarazada a una dolorosa es propio de insensatos, de ineptos, cayendo en la osadía de simbolizar que María llora al estar embarazada del Salvador, haciendo así, una apología de una herejía en la que se observa claramente el atropello del Dogma de la Inmaculada Concepción. – Si, si, como escuchan ustedes -. Personas que ultrajan a una representación de la Madre de Dios, por solo darse a conocer, por poder decir “mira que bien lo hago”, ofendiendo y pisando con dichos actos nuestra propia religión.
Dañan nuestros sentimientos y nos hacen cuestionarnos ¿quién daña más el cristianismo y las cofradías, los que lo hacen desde fuera o los propios cristianos y cofrades? Yo no sabría qué elegir, porque hacen tanto daño hacen unos como otros. Pienso que estamos educando a personas que, en vez de curtirse en querer al Señor y a su Madre, prefieren «querer» a una banda, o a la forma de andar de un misterio y se vanaglorian de lo que solo es un simple exorno y mero complemento. Cosas accesorias que no tendrían sentido sin los elementos principales de nuestra religión: Jesús, María, Dios Padre y Espíritu Santo.
Hoy, cada vez más, proliferan quienes se ríen de nuestras costumbres y tradiciones. Todas las cosas se hacen con algún sentido. Creo firmemente que quien haya disfrazado de manera incalificable a esta dolorosa, lo ha hecho inspirado en esa especie de diablo que sacude fuertemente desde dentro de nuestra religión y nuestras las cofradías, haciendo un daño incalculable.





