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Córdoba

La Crónica | Una jornada histórica que quedará grabada a fuego en la memoria colectiva de la ciudad califal

A pesar de toda la incertidumbre que se ha cernido sobre la Procesión Magna prevista para esta inolvidable sábado de septiembre, derivada de las malas previsiones meteorológicas, finalmente las distintas Cofradías participantes han podido realizar sus salidas procesionales con cierta normalidad bajo la mirada de una notable afluencia de público, que ha llenado las calles de la capital y ha podido disfrutar de la religiosidad popular en su máximo esplendor amén de la presencia de imágenes de toda la Diócesis por la ciudad.

Pese a que parecía imposible a lo largo de la lluviosa mañana, a las 16:40h daba el pistoletazo de salida la Hermandad del Nazareno de El Carpio desde la Parroquia de San Francisco con una puntualidad escrupulosa en su horario, acompañado por la Agrupación Musical de El Carpio, que interpretaba el Himno Nacional ante la ovación de público asistente. A partir de ahí, un reguero de Hermandades ha ido sumándose a las calles de la ciudad de San Rafael para esbozar una jornada irrepetible en el que ha brillado la devoción a Jesús Nazareno con un esplendor sin igual. Con respecto al horario, el retraso ha ido acrecentándose con el paso de las Cofradías, con varios parones que provocaron huecos entre las Hermandades de Hinojosa, Santaella, Villanueva de Córdoba, Priego de Córdoba y Rute, y que ya se ha mantenido posteriormente. En cuanto al orden de paso, algunos cambios se han producido en el mismo, como el Nazareno de Aguilar de la Frontera y el Descendimiento, que intercambiaron la posición prevista y el misterio de Jesús de las Penas, que entró en la carrera oficial inmediantamente después del Buen Suceso.

Las Cofradías de Jesús Nazareno de toda la provincia de Córdoba han dado testimonio de la religiosidad popular que se atesora y transmite de generación en generación, aunándose en la ciudad de San Rafael las veneradas imágenes de jóvenes y mayores de toda la Diócesis, cada una con su sello de identidad personal, que han conquistado el corazón de los cofrades de la capital y de todos los visitantes que en ella se han dado cita.

El Nazareno de Hinojosa del Duque salía de Santa Ana, y una cuadrilla de mujeres cargadoras tomaba el relevo nada más salir, portando a su titular cristífero con gran elegancia, acompañado por la agrupación musical de la propia Hermandad y que lleva el nombre de su titular cristífero, que ha demostrado una brillantez más que destacada. Una brillantez que acompañó el devenir por las calles cordobesas de los Nazarenos de El Carpio, Castro del Río, Villa del Río, Espejo, Cañete de las Torres, Fernán Núñez, Santaella, Villanueva de Córdoba, Aguilar de la Frontera, La Rambla, Priego de Córdoba y Rute en cuya presencia se vivieron innumerables estampas históricas. Maravillosas escenas para el recuerdo que se multiplicaron en diversos enclaves de la ciudad califal que quedarán grabados a fuego en el imaginario colectivo de la Diócesis cordobesa.

A destacar el buen hacer de todas y cada una de estas Cofradías, que tanto sacrificio y esfuerzos han dedicado a que la jornada sólo pueda ser catalogada de maravillosa, más allá de los evidentes retrasos y los importantes cortes, especialmente considerables en el itinerario único, más achacables a la falta de coordinación y, por qué no decirlo, a la propia idiosincrasia y peculiaridades de algunas de las hermandades participantes, pudiendo dar a conocer, así, su particular forma de venerar a Jesús cargando la Cruz de los pecados al hombro. Como detalles, bien se podría resaltar la bendición del Nazareno de Aguilar de la Frontera y el de Hinojosa del Duque a la salida de sus respectivas parroquias, algo inusual en la capital cordobesa, así como el paso del Nazareno de La Rambla por el Triunfo acompañado por un palio a la antigua usanza portado por hermanos de la corporación.

Con respecto a las Hermandades de la capital, dos se ponían en la calle a la vez, inaugurando su presencia por las calles de la ciudad: la Clemencia y la Universitaria. El crucificado de la Clemencia lucía crespón negro y medalla de la Divina Pastora por el reciente fallecimiento de la Madre Ángeles. Posteriormente, las demás Cofradías iban haciendo su presencia en la ciudad califal. Así, las Penas de Santiago, el Cerro procesionando tanto al Señor del Silencio como al Cristo del Amor, que ha estado portado e algunas fases del recorrido por hermanas costaleras, que por primera vez llevaron al crucificado, el Nazareno, Angustias, que volvía al estilo de la banda de música de la mano de Bienmesuena de El Saucejo, Calvario, Descendimiento, en la que cinco generaciones de hermanos mayores formaban parte del cortejo, Buen Suceso, que ha presentado una imagen brillante en la calle de la mano de la nueva túnica y el acompañamiento de la Banda del Cristo del Mar de Vélez, Ánimas, Vera-Cruz, Pasión, Paz, Esperanza, Estrella y Sagrada Cena han vuelto a hacer gala de la madurez que viven en la actualidad, representando a la Córdoba cofrade de manera excepcional y brindando momentos únicos al público asistente.

Otro de los puntos álgidos de la jornada ha sido la llegada de las Hermandades al Triunfo, lugar de comienzo del itinerario oficial, en el que se encontraban situadas la A.M. Santo Ángel Custodio de Rute y la B.C.T. Virgen de Luna de Villanueva de Córdoba, que han puesto el color musical al transcurrir de las Cofradías por este enclave incomparable. La primera en hacer su aparición era la Cofradía de Castro del Río cumpliendo horario incluso con cierto adelanto, aunque sí que existían cortes entre un paso y otro. Lo hacía con la marcha «Oh Bendita Estrella», interpretada por la formación musical ruteña, situada en el Triunfo, que ha mostrado una cuidada afinación a lo largo de la jornada y ha tocado otras obras como «La Salve», «Mi Cristo de Bronce», «Perdona a tu Pueblo», «Penas de San Roque», «Cantemos al Amor de los Amores». Por su parte, la banda de cornetas ha interpretado piezas como «La Virgen de los Dolores», «Réquiem», «Soledad de San Pablo», «Cristo del Amor», «Ego Sum», «La Amagura», «Ave María», «En Manos de Jesús», «La Sentencia de Cristo», «En tus Lágrimas, Amargura», «La Valiente», «Réquiem» y «En el Cielo de tu Gloria», dando buena cuenta del amplio y variado repertorio de la banda cordobesa.

En el apartado musical de las Cofradías previo al Triunfo, conviene destacar la presencia de diversas formaciones musicales de gran prestigio en la capital cordobesa, como la A.M. Redención de Sevilla junto a la Hermandad de Villanueva de Córdoba o la B.C.T. Paso y Esperanza de Málaga tras el Cristo de la Clemencia de la Cofradía de los Dolores, en el que destacó la interpretación de la marcha «Virgen de la Paz», dedicada a la titular mariana de la Hermandad de la Cena de Málaga, tallada por el imaginero Luis Álvarez Duarte, fallecido recientemente. Por su parte, la A.M. Polillas de Cádiz junto a las Penas de Santiago, la B.C.T. Cristo del Mar de Vélez-Málaga tras el misterio del Buen Suceso, la A.M. Santa Cruz de Huelva tras al Nazareno de Villa del Río y la A.M. Pasión de Linares junto a las Penas de San Andrés mostraron el por qué de encontrarse en la primera línea de las bandas de sus respectivos géneros. Notables actuaciones de la B.C.T. Tres Caídas de Granada, la B.C.T. Nazareno de Arahal y la A.M. Virgen de los Reyes. Con respecto a las formaciones de la capital, la B.C.T. Salud de Córdoba brindó sus acordes para mayor gloria de la Humildad y Paciencia, la B.C.T. Caído y Fuensanta hizo doblete acompañando a la Vera-Cruz de Córdoba y al Nazareno de Espejo, la A.M. Redención dejó su inconfundible sello tras su titular cristífero, al igual que la A.M. Sagrada Cena, y finalmente la B.M. de la Esperanza acompañó al Nazareno de Priego. Todas ellas rayaron a un nivel más que notable. Mención especial requiere la B.C.T. de los Coloraos de Daimiel, única formación no andaluza que participaba en la Magna, y que demostró un altísimo nivel y que no hace falta ser un centenar de músicos para defender un repertorio muy exigente y con gran calidad musical. 

A destacar la ausencia de incidentes de gravedad, si bien al Nazareno de El Carpio se le descolgaba el brazo en la Espartería, aunque era solucionado rápidamente por personal de la propia corporación. En la Plaza de la Compañía se producía un pequeño tapón al coincidir las Hermandades de Castro del Río y la Universitaria, obligando a realizar un leve cambio en su itinerario. Por otra parte, parece que la numeración de las sillas no ha funcionado como debería, y se han vivido momentos de caos a la hora de sentar al público que había comprado su lugar en carrera oficial aún a escasos minutos de la llegada de las Cofradías. Tal vez las precipitaciones que han caído en Córdoba durante la jornada, hayan podido tener algo de culpa en ello. Resultó inquietante entre el público que cuatro coches se colaran entre las Hermandades de la Paz y la Estrella a la altura de Campo Santo de los Mártires.

En definitiva, y más allá de detalles trascendentes o accesorios, Córdoba ha presenciado un acontecimiento religioso sin parangón a nivel andaluz en torno a la advocación de Jesús Nazareno en toda la Diócesis, que ha congregado a gran cantidad de cofrades de toda nuestra geografía en la ciudad califal dando, así, buena cuenta de la íntima relación de nuestra tierra con la religiosidad popular. Quedará grabado a fuego en la memoria de la ciudad califal.

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