No quiso dejarse un detalle atrás para concebir un obra exquisita que quedará para siempre en el baúl de los recuerdos o en el cajón de las fotos de los hermanos de la cofradía. Ni un ápice fue trazado al azar en el grafito que ilustra el acompañamiento de los trianeros al paso de palio de Nuestra Señora de la Esperanza camino del primer templo sevillano. Y es que Pepillo Gutiérrez Aragón, un insigne sevillano que hace ya algunos años saltó a la primera fila de artistas cofrades, ha sabido conjugar magistralmente los orígenes de la hermandad con el júbilo que inunda estos días la calle Pureza con el aire joven de las nuevas generaciones, pasando del mismo modo por el sabor antaño de los hermanos más antiguos de la corporación de la Madrugá.
El pasado 11 de octubre tenía lugar en la Capilla de los Marineros la presentación de la papeleta de sitio de la próxima salida extraordinaria que realizará la Esperanza. La procesión tiene como objetivo el traslado de la imagen a la Santa Iglesia Catedral para presidir una Misa Estacional en Acción de Gracias con motivo del VI Centenario de la fundación de la corporación trianera. Se trata de un díptico cuya parte interior aparece el rostro de la Virgen de la Esperanza de manera frontal, el inconfundible perfil de la Reina, Madre y Capitana, como aparece en el margen superior de la orla. Es difícil captar una mirada tan dulce como amarga, que penetra directamente en el corazón de aquel que llega día a día a las plantas de la Esperanza pidiendo algo más que eso mismo. El claroscuro juego de grises invita a observar el grafito con nostalgia, con sensación añeja, con el recuerdo de aquella persona que nos introdujo en la bendita cofradía de Triana, con la melancolía de volver a pensar en esa abuela -como Señora Santa Ana- que te enseñó a rezarle mirándola a los ojos. Mirando a esa mirada, dulce y amarga.
Sin embargo, la simbología se deja rebosar en la otra cara de la papeleta. La composición de la orla simula un retablo cerámico, santo y seña del barrio sevillano, en alusión a aquellos ceramistas del gremio de Triana que en el año del Señor de 1418 tuvieron la brillante lucidez de erigir una hermandad para mayor honor y gloria a la Madre de Dios. Pepillo Gutiérrez hace aquí un brindis a aquellos entrañables fundadores de la cofradía del arrabal, a quien, seis siglos más tarde hay que seguir dándoles las gracias por tan bello proyecto religioso. Reinaba entonces Juan II de Castilla, ocupando Diego de Anaya Maldonado la silla metropolitana de Sevilla.
En las cuatro esquinas se pueden apreciar los bocetos de José Recio, donde aparecen los dragones, pájaros, ángeles y tritones bajo ornamentación vegetal que recrean la simbología de la hermandad, que tanto se puede apreciar en su extenso patrimonio, tanto en bordados como orfebrería, teniendo su máxima expresión en el singular manto de los dragones. Reina, Madre y Capitana como homenaje a Manuel Garrido López, quien supo trazar con letras de oro el amor de Triana a Su Esperanza materializando la Salve Marinera. Entre los cuatro querubines, que sujetan un paño de pureza que deja ver el lema VI Centenario, Pepillo se acordó su sobrina Fabiola, hermana de la corporación, dejando su rostro impreso en el grafito.
El paseo por la Historia de la hermandad continúa en la franja inferior de la orla, donde aparece el escudo pontificio, puesto que Nuestra Señora de la Esperanza goza de la única coronación pontificia que ha tenido lugar en Sevilla, concedida a través de una bula papal de Juan Pablo II. Además, este año la capital hispalense conmemora el XXV Aniversario de la segunda visita del papa santificado. Triana coronaba a la Virgen de la Esperanza ante el júbilo y orgullo de todos los hermanos de la corporación, constituyendo el acontecimiento más importante para la cofradía en los últimos años. Pepillo Gutiérrez enmarca así el Alfa y la Omega de la hermandad, recordando sus orígenes ceramistas hasta prolongarse a la coronación canónica de la imagen en 1984. Y como contrapunto sentimental, la propia medalla del artista, la que ocupa un lugar de privilegio dentro de su alma y ha tamizado con la memoria que lleva implícita cada uno de los trazos…
La papeleta de sitio podrá obtenerse en las dependencias de la hermandad, desde el lunes 15 al viernes 19 de octubre, en horario de 18h a 21h. Se ha estipulado un donativo de 20€ por trayecto para aquellos hermanos que deseen acompañar a la dolorosa. Del mismo modo, podrán obtenerse papeletas simbólicas. Todos aquellos hermanos que saquen la papeleta de sitio obtendrán una invitación para asistir en las zonas reservadas a la Santa Misa Estacional del día 3 de noviembre.
Una vez más, a tus plantas, Señora, se arrodillará Triana. Pepillo ya lo hizo materializando de manera sublime el recuerdo de cuantos católicos y cofrades acompañará a la Virgen de la Esperanza. En los próximos días, un nuevo capítulo en la Historia de Sevilla comenzará a escribirse, pues Triana celebrará seiscientos años de devoción a la Madre de Dios.





