A paso mudá, Opinión

Una religión llamada ignorancia

Recientemente se han dado una serie de actos en lo que engloba el mundo de la Semana Santa, los cuales no han pasado desapercibidos para el público. Desde la magna de Cádiz, pasando por Vélez-Málaga, la extraordinaria de la Paz de Córdoba, llegando a las salidas extraordinarias de Sevilla.

Partiendo de que el mundo de la Semana Santa parte de nuestra creencia hacia Dios, deberíamos plantear diversas cuestiones:

¿Por qué va la gente a las procesiones?

Pues bien, es difícil de entender pero fácil de explicar, y aunque duela escribirlo y leerlo, mucha gente va por el espectáculo, por las bandas y por el ambiente que se crea. Hay que ser conscientes de que, en relación con décadas atrás, hay menos gente creyente en nuestra Semana Santa, y aunque sea contradictorio, se puede dar. Al final, una procesión se puede llegar a ver como un espectáculo en la calle (yo no lo veo así). Y van acompañadas por unas notas musicales que están a la altura de lo que el público quiere, independiente del motivo por el cual se crean.

¿Respeta la gente las procesiones?

Puede haber de todo, pero bajo mi punto de vista, el respeto se está perdiendo de forma caótica. Bares con la música más fuerte de la cuenta en el paso de una cofradía, gente alcoholizada dando espectáculo, móviles y más móviles delante del banderín de la banda mientras que el Señor o la Virgen caminan solos.

¿Se hace respetar la Semana Santa?

Rotundamente no. Cada vez las hermandades parecen más partidos políticos que corporaciones pertenecientes a la Iglesia y a sus hermanos. Rivalidad, desprestigio, faltas de respeto y una larga lista con la que no acabaríamos nunca. Incluso propios hermanos atentando contra sectores de su hermandad por gusto. ¿De verdad la fe católica consiste en esto? Quizá algunos de los mandamientos se nos estén escapando.

¿Y todo esto por qué? Por la ignorancia, sin más. Ignorando al que realmente merece la importancia, y atendiendo a todo lo que Él no le daría importancia.