A paso mudá, Opinión

¿Una religión sin Dios?

En los tiempos que corren, cada vez tratamos más de innovar, o de fomentar distintos actos en torno a la Semana Santa. Y cierto es, que se está consiguiendo, con un público volcado y con una gran aceptación.

Cada vez son más las barras benéficas, los certámenes y conciertos, las jornadas de puertas abiertas en las bandas, los ensayos solidarios con los pasos, etcétera. Y en todos estos actos, la gente parece sentir atracción por ellos, lo cual es algo de admirar, acabando así con el “sota-caballo-rey” que hace unas décadas teníamos. Ahora, raro es el mes en el que no haya un acto, digamos, nuevo. Pero ante esto, desde mi punto de vista, veo, aparte de la afluencia de público y el tirón mediático que tiene, la parte menos bonita de todo.

Cierto es que a todos creo que nos gusta ir a un certamen a escuchar a nuestras bandas con nuestra cerveza en mano, o participar en la maratón de fútbol que organiza X hermandad, así como participar en jornadas de puertas abiertas como las recientes de Virgen de los Reyes. Es cierto que todo eso hace que el público acuda a disfrutarlo y a verlo, qué menos, pero… ¿cuánta gente va a los cultos de las hermandades? ¿Y al Rosario Vespertino correspondiente? ¿Y a las diferentes misas organizadas por cada hermandad? ¿Hay la misma gente?

Es triste ver como, y sin desprestigiar a nadie, hay más gente en un Heraldo o en conciertos y pasacalles, que viendo el Corpus Christi, así como los actos cuestionados en unas líneas más arriba. Y todo es compatible, por supuesto que sí; todo forma el mundo cofrade.

Pero una cosa tiene que quedar clara: que forme el mundo cofrade, actualmente a día de hoy, parece que muchas veces no implica a Dios… y si no, a la vista está.