«Una revirá eterna al son de una marcha para ver su cara entre lágrimas de devoción»

​Quienes llevan sobre sus hombros la responsabilidad de poner negro sobre blanco sus pensamientos, sus opiniones o sus sentimientos, son conscientes de la extrema dificultad que entraña ser capaz de sintetizar en un párrafo, en una frase, toda esa mezcolanza de emociones que emana de lo más profundo del alma en forma de expresión devocional. Si esta complejidad se acrecienta por la limitación de caracteres que la red social twitter impone, como una espada de Damocles que se cierne sobre la incontenible manifestación que el amor sincero al mismo Dios o a su Bendita Madre evoca para el cofrade, ser capaz de expresarse con rotundidad y al mismo tiempo con la certeza necesaria y precisa, se convierte en un ejercicio de maestría solamente al alcance de unos pocos elegidos.

De ahí que cada vez que llega el lunes, quienes ocupamos parte de nuestro ocio revisando lo que se cuece en redes sociales, buscando entre el erial de pensamientos vacuos e inconexos que preñan el océano alguna frase que realmente sea capaz de condensar la esencia misma que se atesora en el corazón de los verdaderos cofrades, encontramos en la cuenta oficial de una de las hermandades cordobesas, un auténtico vergel metafórico, acaso un pequeño destello que brilla con luz propia, como luce la estrella del alba cuando el sol comienza a apuntar en el horizonte.
Es la cuenta oficial de la Hermandad de la Estrella, cuyo community manager nos regala cada principio de semana una frase para el recuerdo, expresión de verdadera devoción a Nuestra Señora de la Estrella o a Jesús de la Redención que se manifiesta en 140 caracteres. Un suspiro de fe que encierra en sus entrañas todo el caudal de amor desmedido que un auténtico cofrade siente hacia quienes son objeto de sus sueños y desvelos, haciendo partícipes y cómplices de su latir apasionado a miles de cofrades sean o no sean devotos de los Reyes de San Fernando. Unas gotas de emoción sincera, de verdad inabarcable, que se traduce en una oración insustituible e imperecedera.
“Una revirá eterna al son de una marcha para ver su cara entre lágrimas de devoción…” y Ella asomando dulce y al mismo tiempo poderosa tras la esquina de San Zoilo para precipitarse en nuestras almas… solo resta cerrar los ojos, escuchar la marcha de la Banda que lleva su nombre entremezclándose con el sonido rítmico e infinito de las borlas de las bambalinas golpeteando contra los varales de su reino y el crujir de las trabajaderas sobre un universo de amor incontrolable, respirar el aroma del incienso, y soñar… soñar con la cercanía de un nuevo Lunes Santo de fe, amor, verdad y Estrella… por obra y gracia de 140 caracteres…