Con la mirada y la esperanza puestas en el próximo Domingo, fecha en la que está previsto el traslado extraordinario del Cristo de la Expiración y María Santísima del Silencio para presidir una solemne eucaristía en la Santa Iglesia Catedral presidida por Monseñor Demetrio Fernández, con motivo del centenario de la reorganización de la corporación de San Pablo, la corporación del Viernes Santo, que preside José Luís Cerezo, acaba de anunciar un nuevo estreno que se añade al patrimonio de la hermandad, en este caso del ajuar del crucificado.
Y es que la tertulia Cofrade Plaza de San Salvador ha donado unas nuevas potencias para el Cristo de la Expiración realizadas en plata de ley por Manuel Valera Pérez. Una noticia que llega apenas unas horas después de que se hiciera efectiva la incorporación de una nueva pieza a su patrimonio inmaterial. Una nueva marcha procesional que, bajo el título “La Expiración”, ha compuesto Pablo Martínez Recio, hermano de la cofradía de San Pablo, con motivo de su centenario.
Cabe destacar que ha sido el propio Valera quien, trabajando mano a mano con su hijo, ha diseñado el que será nuevo altar itinerante para el misterio de la hermandad. Un diseño que fue aprobado en el cabildo extraordinario celebrado por la corporación claretiana el pasado 4 de febrero. Un diseño que mantiene la línea estilística de la cofradía, marcada inevitablemente por la sobriedad, el clasicismo y la elegancia, ausente de cualquier estridencia superflua, como requiere la hermandad claretiana, si bien presenta la novedad de que algunas partes incluyen pinturas, además de la esperada combinación de talla y orfebrería.
Manuel Valera vuelve a poner al servicio de la Expiración, toda su capacidad técnica y sus incuestionables conocimientos, que le han servido para convertirse en uno de los artistas de referencia en toda la geografía cofrade, para un nuevo juego de potencias que, tras recibir el esperado y previsible respaldo mayoritario del Cabildo, el crucificado deberá lucir en el altar itinerante que deberá ser santo y seña de una cofradía, que ya marcó tendencia hace unas décadas con el magnífico paso de palio de la Virgen del Rosario.





