El Capirote, 💙 Opinión

Unión en tiempos difíciles

Leía el otro día un artículo de ese afamado periodista al que acusa alergia todo lo que venga de fuera. Cuestión nada extraña, el hecho de que utilice su pluma para defenestrar al foráneo, al que echan de menos todas las familias que viven del turismo y que como muestran las cifras es esencial para la economía de un país como el nuestro.

Pero volvamos a su artículo. Manifestaba su deseo de que el Consejo de Hermandades y Cofradías fuera por libre, no sin antes hacer uso de su demagogia para intentar convencer al lector, del que pensará que se ha caído de una encina. Porque, ¿a quién en su sano juicio se le ocurriría apostar por la división en estos tiempos? ¿O es que pretende una caída del actual equipo que está al frente del Consejo? Porque si piensa que en los encuentros se habla de la imposición de diseños en palios o en sustituir arbotantes por candelabros es que no se ha enterado de nada.

Que las reuniones periódicas que tienen lugar entre los presidentes de las agrupaciones cofradieras de Andalucía son más que necesarias, ¿quién las pone en duda? Tiempos en los que uno enarbola la bandera de creer en Dios y se ve señalado por hordas de intolerables es una tónica que tristemente sucede en nuestra sociedad. Desde rancio hasta ignorante o incluso de inquisidor. Una serie de insultos de los que uno se refugia como puede en un océano donde las aguas andan revueltas.

El encuentro entre los presidentes no solo refuerza la idea de remar juntos hacia la misma dirección en cuestiones tan importantes como seguridad o el fortalecimiento de nuestras tradiciones más arraigadas. Porque el lema “La unión hace la fuerza” es más que una leyenda que requiere el esfuerzo de agrupaciones y entidades para hacer frente, entre otros, a los asuntos antedichos.

Ahora es cuando la unión tiene que dar un paso al frente para que en nuestra comunidad se vuelva pronto a restablecimiento de las procesiones. Reconozcámoslo. Somos herederos de las directrices del Concilio de Trento. Necesitamos nutrirnos del poder de las imágenes para estar más cerca de Dios y de su bendita Madre. La conjunción de imágenes, música, incienso es una atmósfera idónea para el crecimiento económica de las ciudades y para los que creemos se traduce en todo un universo que explosiona en lo más intimo de nosotros. Afloran las peticiones, las miradas buscando alivio y nos revestimos de la nostalgia que nos retrotrae a tiempos inocentes, a las manos asidas a las de nuestros abuelos. Todo un mundo frente a nosotros, en este valle de lágrimas, que nunca nadie podrá plasmar en pregones ni discursos, porque cada uno vive un relato distinto.

Si el fútbol o el cine regresan a nuestras vidas dando pequeños pasos, ¿cuándo lo harán las cofradías? La unión es más que necesaria ahora, para lograr la vuelta a la normalidad lo antes posible, cumpliendo con las medidas de seguridad, confiando en que ojalá dentro de poco pasemos de la pesadilla al sueño.

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