Se agotan los adjetivos para calificar la necedad, la falta de empatía y la inconsciencia que demuestran algunos individuos para con sus semejantes. De auténtica vergüenza ajena la nueva parodia perpetrada por unos sujetos que hacen el ridículo protagonizando un esperpéntico espectáculo por las calles de la localidad almeriense de Huércal Overa.
De nada sirven los miles de fallecidos, ni tan siquiera, por nimio que pueda ser en comparación con los muertos, el daño sufrido por cofrades de toda la geografía española que están viviendo con dolor la ausencia de sus titulares por una razón inabarcable e inesperada. Hay personajillos a los que les importa todo esto un bledo.
Algunos, comportándose como auténticos impresentables, regodeándose de algo tan serio como una salida procesional, y otros, tan culpables como los primeros, jaleando a los primeros, siendo cómplices de un acto patético ante cuya realización sólo cabe esperar que caiga sobre ellos el peso de la ley, en la esperanza de que si les duele el bolsillo dejen de comportarse como energúmenos, antes de alguien les convenza de un modo mas expeditivo.
Cabe destacar que los hechos han sido puestos en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado para que adopten las medidas oportunas para que sujetos de esta calaña no vuelvan a insultar con gestos de esta índole a los millones de españoles que están confinados y a los miles de cofrades que no merecen que se les ofenda.





